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#Zambia

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Encerrada y casi sin historial de violencia o desordenes políticos, Zambia aparece pocas veces en los principales medios de comunicación. En consecuencia, gran parte del activismo por los derechos humanos y de las dificultades que enfrentan los actores de la sociedad civil no son reportados. Varios grupos de incidencia que se manifestaron claramente sobre temas de derechos humanos a fines de la década de los años noventa colapsaron después de que sus líderes fueron cooptados por la política partidaria y los fondos de los donantes, disminuyeron.

Para la nueva generación de DDH zambianos/as, el riesgo de ser cooptados o intimidados y silenciados todavía es muy alto, en parte debido a la siempre cambiante dinámica política que crea un ambiente en el que los políticos están siempre en busca de aliados. También se observa una aparente indiferencia de parte de la comunidad internacional cuando los/as DDH son amenazados. A pesar de que pareciera un ambiente no hostil hacia los/as DDH, el hostigamiento y las amenazas están descontroladas pero muy sutiles. Los/as DDH que sufren mayor hostigamiento son aquellos relacionados con la gobernabilidad, y los periodistas que se animan al periodismo de investigación.

Los/as DDH que se desempeñan en temáticas LGBTI trabajan mayormente en la clandestinidad y temen ser tomados como blanco en cualquier momento. También existe un conjunto de leyes que interfieren con la labor de los/as DDH, la principal de ellas la Ley de manejo del orden público, la Ley de medios de comunicación y la Ley de ONG.