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Lina Maria Espinosa

DDH, cofundadora
Amazon Frontlines and Alianza de Derechos Humanos del Ecuador

Lina María Espinosa Villegas es una defensora de derechos humanos, magister en litigio estratégico, licenciada en ciencias sociales y antropología y abogada. Tiene como eje central de su defensa de derechos humanos la defensa de derechos colectivos y de la naturaleza. Actualmente es integrante de Amazon Frontlines y cofundadora de la Alianza de Organizaciones por los Derechos Humanos del Ecuador. Desde hace más de una década acompaña procesos de pueblos y nacionalidades indígenas en Ecuador, Colombia y Perú que se resisten al despojo de sus territorios, a proyectos extractivos, a la presencia de actores armados irregulares y a la violación de sus derechos territoriales y colectivos. También ha dado acompañamiento y realizado la representación legal de personas y comunidades víctimas de graves violaciones a derechos humanos. Su trabajo combina el litigio estratégico, el acompañamiento técnico en territorio y la formación de liderazgos comunitarios, con un enfoque en la autodeterminación de los pueblos indígenas y los derechos de la naturaleza.

Lina María Espinosa Villegas ha sido una pieza clave en el acompañamiento a distintas comunidades y organizaciones indígenas. En el acompañamiento al pueblo Siona, pueblo transfronterizo entre Ecuador y Colombia, fue parte del equipo que impulsó la solicitud de medidas cautelares ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a favor de los resguardos Po Piyuya y Gonzaya en el Putumayo, frente al riesgo de exterminio físico y cultural derivado del conflicto armado y la ausencia de protección del Estado. En este contexto, su trabajo ha sido clave para visibilizar la urgencia de protección internacional y fortalecer las estrategias comunitarias de defensa del territorio.

Lina María Espinosa Villegas ha impulsado procesos de exigibilidad del derecho a la autodeterminación y al consentimiento previo, libre e informado de pueblos y nacionalidades indígenas en Ecuador, entre ellos los casos de la Comunidad A’i Cofán de Sinangoe frente a concesiones mineras inconsultas en el río Aguarico y de las comunidades Waorani de Pastaza frente a licitaciones petroleras basadas en consultas previas de mala fe. Su labor ha contribuido a sentencias emblemáticas de la Corte Constitucional ecuatoriana que reforzaron los estándares sobre consulta y consentimiento, y reconocieron a las guardias indígenas como formas legítimas de organización y ejercicio de autoridad de los pueblos indígenas. En estos procesos, ha acompañado el fortalecimiento de Cuiracua, guardia Siona (Ziobain), Kuirasundekhu A´i Cofán de Sinangoe, Wajosar´a Siekopai, Tayak Runakuna de Pakkiru, Nee Wanonani Meñebai de los Woarani de Pastaza, entre otras, en el ejercicio de sus derechos y en su rol de gobernanza territorial y protección frente a amenazas externas.

Por su defensa de derechos humanos, Lina María Espinosa Villegas ha sido objeto de amenazas, estigmatización y criminalización tanto por parte de actores estatales como privados. Ha enfrentado denuncias penales por su labor de acompañamiento en procesos de exigencia de derechos frente a derrames de petróleo y concesiones mineras, así como investigaciones disciplinarias que buscan intimidar y deslegitimar su trabajo jurídico y político. La Alianza de Derechos Humanos ha documentado amenazas de muerte y seguimientos en su contra, la CIDH le ha otorgado medidas cautelares y la Unidad Nacional de Protección de Colombia ha reconocido un nivel de riesgo extraordinario para su vida e integridad, así como la de su familia.

Además de su trabajo en litigio y acompañamiento territorial, Lina María Espinosa Villegas ha sido parte de espacios de diálogo entre el Gobierno Nacional y el movimiento indígena en Ecuador, así como en las mesas instaladas tras las movilizaciones de 2019 y 2022, donde aportó con acompañamiento técnico-jurídico. Este rol la ha expuesto también a nuevos señalamientos y a la apertura de investigaciones penales, en un contexto de creciente hostilidad contra quienes defienden los derechos de los pueblos indígenas y de la naturaleza. A pesar de estos riesgos, continúa su labor como defensora de derechos humanos, sosteniendo que el acompañamiento jurídico, el fortalecimiento de las guardias indígenas y la articulación regional son herramientas esenciales para garantizar la vida, los territorios y los derechos colectivos en la Amazonía.

Si bien la nueva Constitución promulgada en el 2008 contiene clausulas referidas al ambiente y su protección, en los últimos dos años el gobierno ha permitido el ingreso de corporaciones multinacionales para explotar las reservas de gas y petróleo en detrimento y hasta la devastación del ambiente y las comunidades indígenas. Los/as DDH que trabajan por el ambiente se encuentran cada vez más en la mira y necesitados de protección