
El Movimiento por los Derechos Humanos, la paz y la Justicia Global (MONDHA)
El Premio Anual Front Line Defenders para Defensores de Derechos Humanos en Riesgo se estableció en 2005 para honrar la labor de los defensores de derechos humanos que, con valentía, realizan contribuciones sobresalientes a la promoción y protección de los derechos humanos de otras personas, a menudo con gran riesgo personal.
“Defender los derechos humanos significa creer que un mundo más justo nosólo es posible, sino necesario”
Hasta la fecha, MONDHA ha ayudado a más de 10.000 personas haitianas en situación de vulnerabilidad a obtener sus documentos de identidad en la República Dominicana: el primer paso para acceder a derechos en su vecino país caribeño. Fundado por migrantes haitianos y haitianas en 2005, el Movimiento por los Derechos Humanos, la Paz y la Justicia Global (MONDHA) se creó en respuesta al contexto de discriminación estructural y racismo hacia la población migrante haitiana y las personas dominicanas de ascendencia haitiana en la República Dominicana.
Desde enseñar a leer y escribir a una adulta mayor de 80 años en tres meses, hasta vigilar las redadas y deportaciones de inmigrantes en centros de detención y zonas fronterizas entre Haití y la República Dominicana, MONDHA abre camino y ofrece oportunidades para que las personas a las que apoyan puedan llevar una vida digna. Son más que un centro de apoyo administrativo, son un centro de empoderamiento y transformación.
Con especial atención a las mujeres y jóvenes, MONDHA fue fundada hace dos décadas con el objetivo de contribuir a una sociedad justa, intercultural y solidaria. Desde sus oficinas en Cabo Haitiano, en Haití, y Santiago de los Caballeros, en República Dominicana, ofrecen un espacio de acompañamiento, acción y reflexión social a través del empoderamiento de personas en situación de vulnerabilidad en ambos países.
Más allá de apoyo jurídico y administrativo, MONDHA se creó para mejorar las condiciones de vida de estas comunidades, facilitar la armonía y el entendimiento entre ambos pueblos y promover una vida digna para ellos en la República Dominicana.
MONDHA no lucha sólo por los derechos, sino "por un mundo en el que vivir con dignidad no sea un privilegio, sino una garantía".
Sin embargo, la implacable defensa de derechos humanos por parte de MONDHA tiene un precio. En la República Dominicana, las y los integrantes de la organización se enfrentan a múltiples niveles de riesgo. En primer lugar, afrontan un riesgo de detención y deportación debido a su condición como personas migrantes haitianas: si son declaradas personae non gratae (personas no gratas en el país) y deportadas a Haití, donde la corrupción y la falta de gobernanza se han convertido en la realidad, corren el riesgo de perder la vida o de ser víctimas de desaparición forzada debido a su trabajo en favor de derechos humanos. Pero incluso si permanecen en la República Dominicana, algunas y algunos se enfrentan a miedo y estrés constante. Algunas y algunos integrantes de MONDHA, al igual que las personas a las que apoyan, se enfrentan a prolongadas esperas para que se les conceda el permiso de residencia. Sufren discriminación racial, que a menudo se acentúa cuando se sabe que son personas defensoras de derechos humanos que trabajan para proteger a las personas haitianas. Esto se traslada al espacio en línea, donde se enfrentan a campañas de difamación y desprestigio que las y los pintan como "subversivos".
La carga psicológica de su trabajo, al tener que presenciar a menudo cómo el gobierno dominicano ordena a las excavadoras que destruyan las casas de las personas a las que ayudan, es una carga psicológica pesada que deben sobrellevar. A veces las y los integrantes de MONDHA tienen que ver cómo deportan a familias enteras que apoyan, o ver cómo mujeres migrantes que acaban de dar a luz son perseguidas y deportadas. Sin embargo, siguen ayudando a las y los demás con una sonrisa y continúan su trabajo con la esperanza de reducir la probabilidad de que estas horribles situaciones se repitan para otras personas.
El impacto de la labor de MONDHA es extenso, teniendo la repercusión de un movimiento. Varias de las personas a las que MONDHA prestó apoyo son ahora personas defensoras de derechos humanos, lo que demuestra su capacidad, no sólo para apoyar a otras personas, sino también para capacitarlas para que se conviertan ellas mismas en líderes.
A pesar del riesgo constante al que se enfrentan y del impacto emocional que conlleva su trabajo, MONDHA lleva 20 años trabajando -y sigue haciéndolo- por su mayor inspiración para continuar su labor de defensa de derechos humanos: las personas a las que apoyan.
