Turquía

Los/as defensores/as de derechos humanos en Turquía han sido sometidos a acoso, vigilancia, violaciones a sus derechos a la libertad de expresión, asociación y reunión, acoso judicial (incluyendo persecución legal), ataques violentos, detenciones arbitrarias, malos tratos, torturas y asesinatos. Las autoridades y los grupos de extrema derecha son señalados de ser los responsables de la mayoría de los actos de perseución contra los/as defensores/as.

En Turquía, los/as defensores/as trabajan en defensa de una variedad de derechos, incluyendo los derechos de las mujeres, de las minorías, los derechos laborales, los derechos al idioma nativo, la libertad de expresión y el derecho al debido proceso. La situación de las personas desplazadas internamente (IDP por sus siglas en inglés) y los derechos de la minoría kurda son dos asuntos acuciantes para los defensores/as de derechos humanos en Turquía. En su informe sobre la situación de los defensores, la Relatora Especial de Naciones Unidas determina que “los defensores turcos tienen variada procedencia, incluyendo abogados, activistas de derechos humanos, físicos, sindicalistas, estudiantes periodistas, escritores, artistas y académicos”. (E/CN.4/2006/95/Add.5, página 284). La legislación antiterrorista y las restricciones legales a la libertad de expresión, en particular el artículo 301 del Código Penal Turco, han sido interpretadas y usadas para perseguir a los/as defensores/as. Las protestas pacíficas organizadas por las ONG de derechos humanos han sido prohibidas o dispersadas violentamente.

Las iniciativas del gobierno para monitorear las violaciones a los derechos humanos y llevar a los responsables ante la justicia, incluido el establecimiento de los Consejos Provinciales de Derechos Humanos y la Consejería de Derechos Humanos, han probado ser inefectivas. La Relatora Especial de Naciones Undias llevó a cabo una misión oficial a Turquía entre el 11 y el 20 de octubre de 2004.