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Yo he visto la herida de la bala en el costado de Yolanda Oqueli
Me parecía demasiado pronto para contarles sobre Yolanda Oqueli, y aunque se ha hecho muy tarde –y mañana salimos a las 4 de la mañana voy a intentarlo.
Yolanda defiende los derechos humanos en San José de Gulfo, como lideresa comunitaria que se resiste a la mina Exmigua. Por todo lo que hemos escuchado, de ambas partes, la extracción de minerales tales como oro y plata, arena y aleaciones es todo un tema en Guatemala. En general, no se consulta a la comunidad que será afectada. No existe un proceso público de consultas ni se brinda información que disipe el temor a posibles daños al medio ambiente: si los ríos serán contaminados; si los bosques serán talados y, por lo tanto, peligra la provisión de agua; ni tampoco qué pasará cuando expire la licencia de la mina y el medio ambiente deba ser reparado y reconstruido.
Yoly (así escribe ella su nombre) cuenta con todo un historial de intimidaciones por causa de su tarea. Su abogado (pro bono) presentó alrededor de 10 denuncias en el proceso legal. Le arrojaron gases lacrimógenos, escribieron grafitis en sus paredes y tanto ella como sus hijos han sido amenazados. Sin embargo, hasta el momento el gobierno permanece mudo.
El 13 de junio, le dispararon cuando regresaba de una manifestación contra la mina. Yo he visto la herida de la bala en su costado.
Ese es el nivel de de riesgo que corre su vida. Desde el tiroteo, Yoly ha debido mudarse varias veces: el Estado no la protege. No estábamos seguros de poder reunirnos con ella, pero finalmente acordamos encontrarnos con los guardaespaldas en un aparcadero y seguimos su vehículo hasta la casa segura donde habita hoy.
Allí encontramos una mujer con un gran corazón, no conocida, no reconocida y no creíble para la sociedad guatemalteca. Está paralizada por el miedo.
Tiene dos hermosos hijos pequeños con ojos enormes… la angustia frunce el ceño de la niñita que ve a su mamá llorar y hablar del dolor.
Front Line Defenders ha presentado su caso en todos los ámbitos posibles: el Congreso, la Oficina del Procurador General, una conferencia de prensa (como noticia) y ante las Naciones Unidas. Esta fue la única organización que actuó: Alberto Brunori, Representante de la ONU, la visitó en el hospital, solicitó protección al estado y envió un equipo a visitar el área. La Unión Europea, pese a sus Directrices sobre Defensores de Derechos humanos, permanece en un escandaloso silencio.







