Día 5 en Guatemala – Parque Nacional Petén: templos mayas, jaguares y monos aulladores

Hoy comenzamos el día a las 5 de la mañana, volando a Flores, en la región de Petén, Guatemala, para visitar el parque nacional y ver exactamente porqué la protección del medio ambiente es un asunto tan vital aquí, y por qué despertó en Yuri (Melini) tanta dedicación.

Cuando vemos el avión en la pista, respiramos hondo: es uno de aquellos aviones a hélice. ¡De inmediato acude a mi mente “Biggles: El viajero del tiempo”!

Es un viaje corto, de una hora, en el que volamos sobre un bosque puro, lagos amplios y –finalmente- llegamos a lo que parece una versión de Venecia en miniatura: la ciudad isleña de Flores.

Aquí hace más calor que en la ciudad de Guatemala y para cuando llegamos a tomar el desayuno al hotel ya estamos todos sudorosos. Sentados en la terraza del hotel, mirando hacia el lago resulta difícil de creer que en este lugar casi paradisíaco se ha atacado y asesinado a defensores y defensoras de los derechos humanos y que aquí, de acuerdo con una de las fuentes, muchas personas no necesitan trabajar porque viven del robo y comercio de piezas arqueológicas.

Conducimos hasta el punto de acceso al parque y una vez allí, dado que estamos con Yuri (Melini), nos acompañan como invitados del Director. El parque tiene en total unos 400 km² de superficie, el sector de acceso al público es de 4 km².

En el parque habitan jaguares, osos hormigueros y muchos otros animales y aves y mientras recorremos la increíble exuberancia de parque se hace fácil comprender porqué se lo considera el corazón de Guatemala. Originalmente, la región de Petén estaba forestada en un 98%, pero este porcentaje fue cayendo gradualmente en la medida que se talaban los bosques, ya fuera para monocultivos o cría de ganado.

Viajamos hasta la plaza central donde están los templos mayas, los palacios de los reyes y los caminos de las procesiones, y resulta difícil de creer que estas edificaciones que datan del 1.500 AC al 750 DC son únicamente una parte de los edificios que se hallan en el parque. El mirador es al parecer nueve veces más grande y muchos de los sitios todavía no fueron excavados en detalle y corren peligro de ser saqueados.

Después de 4 horas de caminata por el parque, Yuri finalmente nos lleva al Templo 4 y, debido a que Nuala y Ciaran desean entrevistar a Yuri mirando al bosque desde lo alto, trepamos hasta la cima. En este punto, toda nuestra ropa está empapada, pero al llegar arriba es fácil ver (pese a un breve ataque de vértigo) porqué Petén es un lugar tan especial.

Los árboles se extienden hasta el horizonte y a la distancia, aquí y allá pueden verse emerger los templos entre las copas de los árboles y –desde lejos- escuchamos a los monos aulladores rugir como leones.

Mientras mira el bosque, Yuri nos relata que esto es aquello para lo que vive y trabaja, y que si ha de morir para protegerlo, que así sea. Muchos de los árboles que están aquí son muy valiosos, como el caso de los árboles de caoba y, al igual que las tumbas, son blanco de saqueos.

Esa noche, después de descender, vamos hacia la casa de Cristina, situada a la orilla del lago, para nadar y cenar. Cristina tiene un alojamiento ecológico y es amiga de Yuri desde hace muchos años. Aquí es donde viene para escapar del estrés constante.

A la mañana siguiente debemos comportarnos lo mejor posible ya que tenemos una entrevista con el ex gobernador de Petén, quien ha sido un crítico mordaz de Yuri Melini y del movimiento ambientalista. Aunque al responder a una pregunta de Mary (Lawlor) hace algunos comentarios corteses sobre Yuri, afirma que en los cuatro años en los que él fue gobernador no se cruzó con ninguna persona que pudiera considerar un verdadero defensor de los derechos humanos. Él entiende que esos defensores simplemente buscan quedarse con el crédito del trabajo de los demás y recibir dinero del exterior.

Es una pena que no se quede con nosotros para conocer a Mariela, una activista local. Se trata de una funcionaria pública que trabaja en las áreas protegidas y –por causa de su labor- debe tener seguridad las 24 horas y ha debido cambiar dramáticamente su estilo de vida: no puede salir de noche, limitó su vida social a su familia y está constantemente preocupada por su seguridad y la de sus niños.

Mariela nos llevó a una granja donde habían quemado árboles para limpiar el suelo y dedicarlo a la cría de ganado. Nos explica que Petén no es adecuada para la agricultura intensiva porque el suelo es boscoso y vulnerable a la erosión. Es posible que los campesinos obtengan un beneficio a corto plazo, pero el ganado impacta en el suelo y, en consecuencia, el agua no puede penetrar y finalmente los ríos comienzan a secarse: entonces todos pierden.

La región de Petén obtiene la mayor parte de sus ingresos del turismo y según su punto de vista, el desarrollo del eco turismo sería una opción más rentable y también sostenible en el largo plazo.

Mientras que entrevistábamos a Mariela, su guardaespaldas permanecía apostado en el camino, cuidándola. Ella es una mujer joven, con un marido e hijos pequeños; sin embargo su vida está en peligro porque ella cree que debe hacer su trabajo a favor de toda la comunidad.

A la hora del almuerzo, Yuri lidera un taller de seguridad para 40 jueces, porque en este país hacer cumplir la ley de forma objetiva es visto por algunos como una amenaza y una ofensa. Un juez fue asesinado a tiros en año pasado. Le pregunté a una de las juezas si alguna vez había considerado renunciar a su trabajo. Ella me respondió: “Jamás. Sabía cuáles eran los riesgos cuando acepté el trabajo y pese a las amenazas y a la constante necesidad de seguridad voy a continuar con mi tarea de hacer cumplir la ley lo mejor que pueda.”

A veces recibe advertencias amables, otras veces se trata de amenazas directas de que debería cuidarse. Al igual que todos los demás defensores y defensoras que he conocido, es una mujer con principios que cree en el bien común y en la importancia de su labor de hacer cumplir la ley por el bien de la comunidad.

Existe un hilo común entre todos los defensores y defensoras que he conocido –pueden tener miedo, pero saben cómo sobreponerse a éste, hablar en nombre de los demás- y lo que es muy claro es que el apoyo internacional, no importa la forma en que llegue, es enormemente importante.