Posted 2011/8/5

Bahréin/Dublín: el profesor Eoin O’Brien escribe hoy en el periódico Irish Examiner sobre las novedades en la reciente misión humanitaria a Bahréin

El Profesor Eoin O’Brien escribe hoy en el periódico Irish Examiner sobre las novedades de la reciente misión humanitaria a Bahréin de apoyo a los médicos bahreinís encarcelados y sus familias. Tres de los médicos detenidos, el Dr. Ali Al Ekri, el Dr. Basim Daif y el Dr. Ghassan Daif se formaron en el Royal College of Surgeons, Dublín.

JURAMENTO HIPOCRÁTICO

La delegación estuvo liderada por el Profesor Damian McCormac, junto a la Sra. Averil Power TD (integrante del Parlamento irlandés), la Sra. Marion Harken (miembro del parlamento), el Sr. David Andrews, ex Ministro de Asuntos Exteriores de Irlanda, y Andrew Anderson y Khalid Ibrahim, representantes de Front Line. A continuación, el texto completo del artículo.

“Llegué del trabajo a mi casa como siempre, después de un día de trabajo como oncólogo en el Centro Médico Salymaniya. Me desperté a las 3 de la mañana, cuando abrieron a patadas la puerta de mi apartamento y dos hombres me tiraron de la cama y saquearon el lugar, amarraron y registraron a mi hija de cuatro años de edad, empacaron papeles personales y mi ordenador, y me arrastraron desde mi apartamento hasta una camioneta rodeada de móviles policiales. Protesté diciendo que mi pequeña hija quedaba sola, y me respondieron que ellos se ocuparían.

Con las manos esposadas en la espalda y los ojos vendados me condujeron hasta un cuarto. Después de permanecer horas de pie contra una pared, me insultaron y aislaron durante diez días en una celda pequeña y sucia; durante ese tiempo me torturaron, fui abusado sexualmente quienes me interrogaron –hombre y mujer- y me propinaron golpes con una manguera en la espalda y el cuello. Luego me trasladaron a otra celda, desde donde podía escuchar cómo torturaban a otros prisioneros y allí me interrogaron repetidamente. Me filmaron firmando varios documentos cuyo contenido ya no me importaba, pero uno de ellos era una confesión de que yo había robado drogas del hospital y que había incitado al desorden."

Este terrible relato es típico de varios informes similares brindados por médicos encarcelados que recuperaron la libertad, y por las esposas e hijos/as de los médicos que permanecen en prisión y que yo escuché de primera mano durante una visita reciente a Bahréin, como miembro de la delegación integrada por dos médicos, Damian McCormack y yo, tres políticos, Averil Power, Senadora del Parlamento irlandés, David Andrews, ex Ministro de Asuntos Exteriores de Irlanda, y Maian Harkin, miembro del Parlamento Europeo, dos miembros de Front Line Defenders, organización internacional de derechos humanos con sede en Dublín, su Vicedirector Andrew Anderson y Khalid Ibrahim, y Conor McCabe, fotógrafo independiente.

En los dos días que duró la visita nos reunimos con casi 100 personas, representantes de todos los aspectos de la vida en Bahréin. Estuvimos en casa de una familia que había sufrido muchísimo tras las protestas, en la que 27 hombres y mujeres fueron reunidos en representación de los médicos que habían recuperado la libertad y están a la espera del juicio, y las esposas e hijos/as de los médicos detenidos en prisión. Por la noche, nos llevaron a un lugar secreto en los suburbios donde nos encontramos con choferes de ambulancias que habían sido sacados de éstas, encarcelados y torturados, y estudiantes de medicina, algunos de los cuales se les impide continuar con sus estudios.

En la reunión con los médicos y sus familiares, su franqueza al reconocer lo bueno del sistema de salud de Bahréin, su cariño por el Hospital Salmaniya en el que muchos han trabajado durante varios años y su consideración hacia el anterior Ministro de Salud –que renunció porque no había podido proteger a los médicos- contrastaba con su sensación de que RCSI-Bahréin los había traicionado, y el hecho de que muchos representantes tanto de RCSI como del RCPI, que recientemente habían visitado el país para la graduación de médicos, no habían intentado contactar a las familias de los trabajadores de la salud encarcelados.

Nuestra delegación fue invitada a participar de dos reuniones con el personal de dirección del Complejo Médico Salmaniya, la Ministro de Salud y Ministro de Asuntos Exteriores. Las perspectivas expresadas por estos funcionarios fueron las mismas, aunque con más detalles, que por la Dra. Fatima Al Balushi, Ministra de Derechos Humanos y Desarrollo Social, en funciones como Ministra de Salud. La Dra. Al Balushi se mostró ilustrada, confiada y especialmente preocupada por la imagen pública de Bahréin. En nuestro preámbulo a todas las reuniones se reconocieron las similitudes entre Irlanda y Bahréin –comunidades características de una isla, población relativamente pequeña, conflictos religiosos (católicos vs. protestantes en Irlanda, sunni vs. shia en Bahréin) y los lazos estrechos entre las islas durante veinticinco años. Una vez repasados estos detalles, señalamos que Irlanda se diferencia en que la libertad de expresión es una pieza fundamental de nuestra democracia, y –más importante aún- los acusados de delitos y crímenes son “inocentes hasta que se demuestre su culpabilidad”. Hicimos hincapié en que en ningún otro lugar del mundo se había detenido incomunicado a tantos médicos y personal médico ni se los habría torturado como en Bahréin, y que estas acciones eran totalmente inaceptables para los ideales y principios de la democracia europea.

La Dra. Al Balushi afirmó que estaba orgullosa de los logros alcanzados en materia de derechos humanos en Bahréin, y que entendía a su país como un modelo para el Medio Oriente y el paladín de las causas humanitarias, tales como los derechos de la mujer y la libertad religiosa; que la primavera árabe golpeó a Bahréin como un maremoto para el que no estaba preparado y que llevó al país al borde de la guerra civil; que las protestas, que habían comenzado de manera pacífica, pronto se volvieron caóticas y el Hospital Salmaniya fue tomado por manifestantes; que muchos médicos quedaron involucrados en filmaciones y la culpabilidad de los médicos será objeto de un proceso legal por subvertir el código primario de proveer atención a los heridos. Al preguntarle si las denuncias de secuestros, detenciones y torturas era ciertas, ella respondió que de ser así los perpetradores serían debidamente procesados; que el Rey había reconocido los errores y que los había reparado al nombrar una comisión independiente para investigar las violaciones a los derechos humanos, transferir los juicios de los tribunales militares a las cortes civiles y liberar a la mayor parte del personal médico detenido, pero que los doctores que permanecían bajo custodia no podían ser liberados porque representan una amenaza a la seguridad nacional. Sin embargo, estuvo de acuerdo con hacerle llegar al Rey nuestra solicitud de que los libere.

Al finalizar la visita, ningún integrante de nuestra delegación tenía dudas de que los médicos habían sido sometidos a violaciones de los derechos humanos, entre ellas a secuestro, detención sin juicio en celdas de aislamiento, y la obtención de confesiones mediante torturas. El hecho de que las autoridades de Bahréin no hayan reconocido la importancia de devolver a la profesión médica su estatus anterior tendrá serias consecuencias para la isla. Salimos de Bahréin conmovidos por la gratitud de los médicos y sus familias por nuestro apoyo, y avergonzados por haber ofrecido tan poco en vistas de su enorme sufrimiento y coraje, sabiendo que nosotros retornaríamos pronto a la seguridad y la democracia y que ellos tenían que enfrentar noches en vela, anticipando las vicisitudes ignotas que podrían suceder en un país que niega la expresión democrática.”

Profesor Eoin O’Brien es ex presidente de la Irish Heart Foundation, y profesor de famacología molecular en el Conway Institute of Biomolecular and Biomedical Research del University College Dublin.