Europa y Asia Central
PAÍSES
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- Tayikistán /
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- Turkmenistán /
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- Uzbekistán /
CONTEXTO GENERAL
La situación de los/as defensores/as de los derechos humanos en Europa Oriental y Asia Central se deterioró en el año 2010. Se incrementó el ataque directo contra defensores/as en varios países, entre ellos Belarús, Kirguistán, la Federación Rusa y Ucrania. Las autoridades de los estados y los medios de comunicaciones controlados por éstos continuaron describiendo a defensores/as como serviles a los intereses occidentales. En algunos países, los funcionarios del gobierno declararon abiertamente que los derechos humanos son valores occidentales no compatibles con su identidad nacional. El control del ejecutivo sobre el sistema judicial compromete el estado de derecho y alienta a la impunidad de quienes perpetran los ataques contra DDH. Se incrementó el control del estado sobre Internet, y la libertad de reunirse en asambleas pacíficas fue restringida de forma sistemática en todos los países de la región.
En la Federación Rusa, el aumento de la xenofobia y el racismo afectó la seguridad de los/as DDH que trabajan sobre el racismo y alcanzó su pico hacia fines del 2010, con una gran manifestación de los grupos de ultra derecha en el centro de Moscú y los choques entre etnias en varias ciudades rusas. Los/as defensores/as de los derechos ambientales y activistas por los derechos LGBTI enfrentaron amenazas y agresiones físicas. En septiembre de 2010, varias ONG fueron víctima de inspecciones sorpresivas en masa de parte de las autoridades federales en una escala sin precedentes. Durante todo el año, las manifestaciones pacíficas organizadas por la iniciativa cívica “Estrategia 31” en defensa del Artículo 31 de la Constitución Rusa (que garantiza la libertad de asamblea) fueron sistemáticamente dispersadas por la policía y los manifestantes, arrestados.
La ausencia del estado de derecho en la región del norte del Cáucaso afectó la labor y seguridad de los/as DDH que intentaban investigar casos de torturas, desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales. La brutalidad y la ausencia de toda investigación seria de dichos crímenes contribuyeron al fortalecimiento de los movimientos islamistas radicales. La labor por los derechos humanos en el norte del Cáucaso sigue siendo de alto riesgo, y los/as DDH continúan siendo víctimas de serias amenazas, entre otros de parte de funcionarios del estado. En Chechenia no hubo progresos en la investigación de los asesinatos de la Sra. Natalia Estemirova, Zarema Sadulayeva y su esposo Alik Dzahabrailov, defensores de los derechos humanos. En Daguestán, abogadas defensores/as de los derechos humanos fueron amenazadas y agredidas por la policía.En Georgia, defensores/as de los derechos humanos que trabajan por los derechos de los prisioneros políticos siguen recibiendo amenazas y son víctimas de brutalidad policial durante las manifestaciones. La guerra entre Rusia y Georgia de agosto de 2008 sigue siendo un tema sensible, y publicar cualquier información que no coincida con la versión oficial de los eventos provocó represalias contra los autores, etiquetados como antipatriotas.
Las elecciones que se realizaron en Belarús, Kirguistán y Ucrania. En Belarús, después de las elecciones de diciembre llegó una grave ofensiva contra la sociedad civil. Varios/as DDH permanecen detenidos al momento de redactar estas líneas. En Ucrania, la situación de derechos humanos comenzó a deteriorarse después de las elecciones presidenciales del mes de febrero de 2010. La libertad de prensa fue restringida y varios/as DDH fueron víctimas de amenazas de muerte y agresiones. Es decepcionante que Ucrania no logre mantener su rol anterior de fuerte liderazgo con relación a la protección de los derechos humanos.
En Kirguitán, después de la salida del destituido Presidente Bakiev, muchas personas fueron víctimas de conflictos de violencia entre etnias entre grupos kirguís y uzbecos en el mes de junio, en el sur del país. Desafortunadamente, no existió una intervención efectiva de las autoridades para proteger a la población civil. Las investigaciones penales iniciadas después de los incidentes no fueron ni independientes ni efectivas, los procesos en la corte no cumplieron con los estándares internacionales de un juicio justo, lo que trajo como consecuencia la condena a cadena perpetua de Azimjan Askarov, destacado defensor. La situación en el sur siguió siendo peligrosa para las personas de etnia uzbeca y para defensores/as de los derechos humanos que las protegen. Las amenazas, los insultos, los ataques físicos, entre ellos contra abogados en las salas de la corte, se han convertido en rutina cotidiana para activistas de derechos humanos.
En el 2010, el gobierno de Kazajstán hizo más estricto el control sobre los medios independientes, las ONG, y la sociedad civil, y comenzaron a motivar procesos judiciales motivados políticamente contra las voces críticas. Los/as DDH que trabajan a favor de los derechos sociales fueron golpeados/as por la policía y arrestados/as. Evgeniy Zhovtis, una de las figuras clave del movimiento de derechos humanos y director del Buró Internacional de Derechos Humanos de Kazajstán, permanece detenido pese a la intensa presión internacional a favor de su liberación.
Afortunadamente, Armenia abandonó una propuesta de reforma legislativa que estaba en consideración a fines del 2009, y que podría haber significado un estricto control del gobierno sobre las ONG. Pese a esta buena noticia, el ambiente sigue siendo restrictivo: la libertad de prensa sigue limitada, los periodistas independientes siguen siendo amenazados y agredidos.
Turkmenistán todavía ostenta el peor informe respecto de derechos humanos en la región. Está prohibido llevar a cabo cualquier tipo de tarea a favor de los derechos humanos a la vez que los/as periodistas independientes son monitoreados de cerca por las autoridades. La Internet sigue bajo el control del estado. La represión ha llegado inclusive a los/as activistas de derechos humanos en el exilio, al punto que la delegación de Turkmenistán a la OSCE intentó impedir la participación en esas reuniones de los/as DDH. Front Line recibió informes confiables sobre las graves amenazas recibidas por los/as DDH de Turkmenistán que residen en países europeos.
También es de extrema preocupación la situación de los/as DDH en Uzbekistán, donde por lo menos 16 defensores/as siguen cumpliendo largas sentencias a prisión en condiciones durísimas. Los grupos de derechos humanos y organismos internacionales no tienen acceso a las cárceles y es muy limitada la información sobre las condiciones de salud y de detención de los/as DDH. La mayoría de ellos/as siguen siendo víctimas de advertencias formales de parte de las autoridades de la prisión por presuntas violaciones a las reglas internas de la cárcel, lo que resulta en que quedan excluidos de la amnistía presidencial anual. Otros/as DDH fueron sentenciados/as a condenas a prisión durante el año ignorando completamente los garantías de un juicio justo. Las manifestaciones pacíficas son prohibidas y aquellas protestas pacíficas no autorizadas fueron dispersadas por la fuerza.
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ENLACES
Regional:
- League for the Defence of Human Rights (LADOM) (Moldova)
- Committee on the Administration of Justice (Northern Ireland)
- Euro Mediterranean Human Rights Association
- European Roma Rights Centre (Hungary)
- Humanitarian Law Centre (Former Yugoslavia)
- Human Rights Consultants (Ireland)
- Human Rights Foundation of Turkey (HRFT)
- Insan Haklari Dermegi (Turkey)






