Irán: carta de Akbar Ganji, ganador del Premio Martin Ennals 2006 a Ban Ki Moon, Secretario General de la ONU

Akbar Ganji

A Su Excelencia, Ban Ki Moon, Secretario General de las Naciones Unidas. El pueblo de Irán está viviendo tiempos difíciles, tanto en el plano internacional como interno. En lo internacional, se enfenta a la amenaza de un ataque militar de los Estados Unidos y a la imposición de graves sanciones por parte del Consejo de Seguridad. En lo local, un estado despótico lo mantiene prisionero, al hilo de la vida y la muerte, mediante una represión constante y organizada.

Texto completo de la carta a Ban Ki Moon, Secretario General de las Naciones Unidas

Publicado el 02/10/2007

Lejos de colaborar con el desarrollo de la democracia, la política de los Estados Unidos en los últimos 50 años ha ido consistentemente en detrimento de los defensores de la libertad y la democracia en Irán. El golpe de 1953 contra el gobierno nacionalista del Primer Ministro Mohammad Mossadeq y el ferreo apoyo al régimen despótico del Sha, quien se desempeñó como el gendarme de los Estados Unidos en el Golfo Pérsico, son tan sólo dos ejemplos de estas políticas viciadas. Más recientemente, la confrontación entre diferentes gobiernos de los Estados Unidos y el estado iraní sobre las últimas tres décadas ha vuelto más difíciles las condiciones internas para los defensores de la libertad y los derechos humanos en Irán.

Haciendo uso del peligro que representa los Estados Unidos, el régimen iraní ha colocado a fuerzas de seguridad militares a cargo del gobierno, ha cerrado todo medio de comunicación local independiente y está encarcelando a los activistas de derechos humanos con el pretexto de que todos ellos son agentes del enemigo extranjero. El gobierno de Bush, por su parte, al aprobar fondos para ayudar a la democracia en Irán, que -de hecho- han sido invertidos en su mayoría en instituciones oficiales y medios de comunicación relacionados con el gobierno de los Estados Unidos, ha vuelto más sencillo para el régimen iraní describir a sus opositores como mercenarios de los Estados Unidos y aplastarlos impunemente. Al mismo tiempo, aún mencionar la "posibilidad" de un ataque militar a Irán hace que la situación se vuelva mucho más difícil para los activistas de derechos humanos y pro democracia. Ningún iraní desea que se repita la historia de Irak o Afganistán en su país. Los demócratas de Irán ven con preocupación el apoyo que brindan algunos círculos estadounidenses a los movimientos separatistas iraníes. Preservar la integridad territorial iraní es importante para aquellos que luchan por la democracia y los derechos humanos. Queremos democracia para Irán y todos los iraníes. También creemos que el desmembramiento de los países del Medio Oriente avivará el prolongado y extendido conflicto en la región. Con el fin de colaborar con el proceso de democratización en el Medio Oriente, los Estados Unidos podrían ayudar mejor al promover una paz justa entre los palestinos y los israelíes, y abrir un camino hacia la creación de un estado palestino verdaderamente independiente junto al Estado de Israel. Una resolución justa del conflicto árabe-israelí y el establecimiento de un estado palestino podrían infligir un duro golpe a las fuerzas del fundamentalismo y del terrorismo en Medio Oriente.

Su Excelencia:

La peligrosa situación internacional de Irán y las consecuencias de su disputa con Occidente han desviado completamente la atención del mundo, y en especial la atención de los Estados Unidos, en cuanto a las condiciones intolerables que ha creado el régimen iraní para el pueblo. La disputa por el enriquecimiento de uranio no debe permitir que se olvide que, aunque la revolución de 1979 fue una revolución popular, no condujo a la formación de un sistema democrático que protege los derechos humanos. La República Islámica es un estado fundamentalista que no puede permitirse reconocer oficialmente a la esfera privada, reprime a la sociedad civil y viola los derechos humanos. Miles de prisioneros políticos fueron ejecutados durante la primera década posterior a la revolución, sin juicios justos ni debido proceso; y docenas de disidentes y activistas fueron asesinados durante la segunda década. Los periódicos independientes son constantemente prohibidos y los periodistas son enviados a prisión. Se filtran todos los sitios web de noticias y los libros son mutilados con las navajas de la censura antes de ser publicados, o se les niega el permiso de publicación. La mujer está totalmente privada de toda igualdad con el hombre y, cuando exige igualdad de derechos, se la acusa de accionar contra la seguridad nacional y se la hace objeto de distintos tipos de intimidaciones y castigos, entre ellos, largos periódos de cárcel. En la primera década del siglo XXI, la lapidación (la peor de las formas de tortura que conducen a la muerte) es una de las sentencias a las que son condenados los iraníes debido a la legislación existente. Un número de maestros iraníes, que participaron de protestas civiles pacíficas por sus condiciones y salarios, fueron despedidos y, algunos de ellos, hasta se convirtieron en exilados internos en regiones remotas, o fueron encarcelados. Los trabajadores iraníes no gozan del derecho a crear sindicatos independientes: aquellos obreros que solicitaron permiso para crearlos, con el fin de luchar por sus derechos corporativos, fueron apaleados y encarcelados. En los últimos años, los estudiantes universitarios han pagado costos muy altos por defender la libertad, los derechos humanos y la democracia. Las organizaciones de seguridad impiden que los jóvenes que son críticos del estado ortodoxo oficial ingresen a la universidad, y aquellos que consiguen sortear el riguroso proceso de veto ideológico y político, no tienen derecho a tomar parte en manifestaciones de protesta pacíficas contra las políticas del gobierno.

Si los estudiantes no complacen a las elites gobernantes, se los expulsa sumariamente de la universidad y, en muchos casos, se los encierra en la cárcel. Asimismo, la República Islámica ha estado expulsando profesores disidentes de las universidades durante 25 años. Entretanto, en las prisiones de Irán, los opositores son forzados a confesar crímenes que no han cometido, y a expresar remordimiento. Estas confesiones, que fueron obtenidas por la fuerza, luego son transmitidas por los medios de comunicación del estado de un modo tal que recuerda los juicios para demostrar poder del estanilismo. En Irán no existen las elecciones competitivas y justas; sino que se trata de puestas en escena y comicios amañados. Y aún aquellas personas que alcanzan a llegar al parlamento y a la rama ejecutiva del gobierno, no tienen poder ni recursos para cambiar el status quo. Todo el poder legal y extra-legal yace en las manos del líder máximo de Irán, que gobierna como un sultán despótico.

Su Excelencia:

¿Es usted conciente de que en Irán los/as disidentes políticos, los/as activistas de derechos humanos y defensores/as de la democracia están legalmente privados del "derecho a la vida"? Basado en el Artículo 226 de la Ley Penal Islámica y Nota 2 del Párrafo E de la Sección B del Artículo 295 de la misma ley, toda persona puede decidir unilateralmente que otro ser humano ha perdido el derecho a la vida y matarlo en nombre de sus obligación religiosa de librar a la sociedad del vicio. En las décadas pasadas, muchos disidentes y activistas fueron asesinados en base a este artículo y los asesinos fueron absueltos en los tribunales. En estas circunstancias, ningún disidente ni activista tiene derecho a la vida en Irán , porque, fundamentado en la jurisprudencia islámica y las leyes de la República Islámica, la definición de aquellos que han perdido el derecho a la vida (mahduroldam) es muy amplia. ¿Es usted conciente de que en Irán los/as escritores/as tienen prohibido escribir? Con fundamento en la Nota 2 del Párrafo 8 del Artículo 9 de la Ley de Prensa, los escritores que son hallados culpables de "propaganda contra el sistema de gobierno" son privados por el resto de sus vidas del "derecho a toda actividad de prensa". En los últimos años, muchos escritores y periodistas han sido acusados de propaganda contra el sistema de gobierno. Los veredictos de las cortes dejan en claro que cualquier crítica a los organismos del estado es considerada propaganda contra el gobierno.

Su Excelencia:

El pueblo de Irán y los/as iraníes defensores/as de la libertad y la democracia están viviendo días difíciles. Necesitan el apoyo moral de los/as defensores/as de la libertad de todo el mundo y de la intervención efectiva de las Naciones Unidas. Rechazamos categóricamente un ataque militar a Irán. Al mismo tiempo, solicitamos que usted, todos los/as intelectuales del mundo y los/as defensores/as de la libertad y la democracia condenen las violaciones de los derechos humanos del estado iraní. Esperamos de usted, Su Excelencia, que en su calidad de Secretario General de las Naciones Unidas, reprenda al gobierno iraní -cumpliendo así con sus obligaciones legales- por su extensa violación de los artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y de otros convenios y tratados internacionales de derechos humanos.

Por sobre todo, esperamos que gracias a la inmediata intervención de Su Excelencia, todos los/as prisioneros/as políticos de Irán, que día a día hacen frente a condiciones cada día más deplorables, serán prontamente liberados. El pueblo de Irán se pregunta si el Consejo de Seguridad de la ONU sólo se muestra decidido y efectivo cuando se trata de la suspensión del enriquecimiento de uranio, y si las vidas de los iraníes tienen importancia para ese Consejo. El pueblo de Irán tiene derecho a la libertad, la democracia y los derechos humanos. Los iraníes confiamos en que las Naciones Unidas y todos los foros que defienden la democracia y los derechos humanos se mantendrán firmes en su apoyo a la búsqueda iraní de libertad y democracia.

Le saluda muy atentamente.

Akbar Ganji