República Democrática del Congo (DRC)

Casos Activos

RDC: asesinaron a Wabiwa Kabisuba, defensora de los derechos humanos

Preocupa seriamente a Front Line la información recibida sobre el asesinato de Wabiwa Kabisuba, defensora de los derechos humanos, ocurrido el 18 de mayo de 2008, en su domicilio en Panzi, a siete kilómetros del pueblo de Bukavu, en la provincia de Kivi Sur. Wabiwa Kabisuba era coordinadora en la organización de derechos humanos Voz de Los Sin Voz Ni Libertad (Voix des Sans Voix ni Liberté – VOVOLIB, por sus siglas en francés), y también se desempeñaba como concejera en el Centro de Atención de Víctimas de Violencia Sexual de VOLVOLIB en Panzi.  Read More

En la transición post-conflicto en la República Democrática del Congo, los/as defensores/as de derechos humanos continúan operando bajo un riesgo personal extremo, en una atmósfera de violencia, hostilidad e inestabilidad. La ausencia del Estado de derecho y el clima de impunidad prevalecen. Las libertades de expresión y de reunión están severamente limitadas. Varios/as miembros/as de organizaciones de derechos humanos y periodistas han sido atacados/as.

La ONU informa que es difícil determinar el número de organizaciones existentes en la comunidad de derechos humanos y que la situación, el rol y las capacidades de los/as defensores/as están intrínsicamente ligados a la situación del país, así que las ONG sufren coacciones financieras, técnicas y materiales. La comunidad incluye organizaciones activas en la defensa de los derechos de las mujeres, de los derechos indígenas y de lucha contra la corrupción. Los/as defensores/as son blanco frecuente de intimidación, estigmatización, vigilancia constante, prohibición de viajes, detenciones arbitrarias, incomunicación, torturas y malos tratos durante las detenciones, entre los cuales se incluyen la negativa a permitir el acceso de abogados y cuidado médico, asalto físico y amenazas de muerte. Los casos de ejecuciones extrajudiciales de defensores/as que se han presentado están en la impunidad y muchos defensores han sido forzados a ocultarse dentro del país o a exiliarse, como resultado de las amenazas por parte de la fuerza pública contra su seguridad personal y la de sus familias. En julio de 2006, Pascal Kabungulu, secretario ejecutivo de Heiritiers de Justice (Herederos de Justicia), fue asesinado y la investigación que se llevó a cabo resultó incompleta, por lo que sus victimarios no han sido llevados ante la justicia. La libertad de expresión está severamente limitada y los/as defensores/as han sido amenazados después de haber denunciado públicamente violaciones a los derechos humanos cometidas por los candidatos oficiales a las elecciones y otros funcionarios, o luego de protestar contra la corrupción, el mal manejo económico y la explotación abusiva de los recursos naturales por parte de las autoridades, o por cooperar con la Corte Penal Internacional. La libertad de reunión también está limitada, las marchas y otras demostraciones públicas requieren un permiso de las autoridades, el cual difícilmente es otorgado.