Túnez
Casos Activos
Existe una represión constante contra los/as defensores/as de derechos humanos en Túnez. Aquellos que han sacado a la luz los abusos a los derechos humanos cometidos por las autoridades han sido objeto de acoso, intimidaciones, asaltos físicos, detenciones arbitrarias, malos tratos en prisión, estigmatizaciones, sanciones profesionales y restricciones a su libertad de movimiento. Las libertades de expresión, asociación y reunión están severamente limitadas y ha habido ataques contra la independencia del Poder Judicial. Las organizaciones de derechos humanos y sus miembros, periodistas y abogados son el blanco particular de ataques.
De acuerdo con las Naciones Unidas, la comunidad de derechos humanos en Túnez se encuentra muy activa y comprende numerosas organizaciones, desde sindicatos y asociaciones estudiantiles, así como organizaciones profesionales de periodistas, abogados y magistrados. Las actividades de las ONG son severamente obstaculizadas por la exigencia de un reconocimiento legal por parte de las autoridades y es frecuente que dicho reconocimiento no sea expedido, pese a que las organizaciones han seguido correctamente todos los procedimientos exigidos para obtenerlo. Lo anterior ha generado que un gran número de organizaciones de derechos humanos independientes opere sin reconocimiento oficial, y expone a los/as defensores/as a sanciones penales por su pertenencia a una organización ilegal. Un obstáculo adicional es el bloqueo de la financiación extranjera a las ONG establecido por la legislación antiterrorista, sin que importe el hecho de que tanto los donantes como los beneficiarios de la ayuda sean reconocidos como instituciones transparentes y bien conocidas por su actividad en el campo de los derechos humanos.
Además, ciertas organizaciones patrocinadas por el gobierno buscan desacreditar el trabajo de las ONG de derechos humanos independientes que critican a las autoridades. La libertad de reunión está limitada severamente, la obstrucción policial para evitar que se lleven a cabo manifestaciones y mítines es sistemática y los/as defensores/as han sido sometidos a constante vigilancia. En el año 2005, hubo ataques repetidos contra las organizaciones de derechos humanos y sus miembros durante la Conferencia Mundial sobre la Sociedad de la Información. A los/as defensores/as se les ha impedido dejar el país para participar en conferencias internacionales y varios/as activistas extranjeros han sido expulsados de Túnez. La libertad de expresión también está severamente reducida, y la publicación de información que pueda ser considerada como perjudicial para el orden público o como un ofensa, puede acarrear hasta tres años de prisión. Esta legislación ha sido utilizada para encarcelar a quienes publican artículos que critican a las autoridades tunecinas.
