Chad
Los/as defensores/as de derechos humanos en el Chad viven entre una cultura de impunidad, ausencia del Estado de Derecho e inestabilidad política; factores que prevalecen a lo largo de todo el país. La extrema represión política en el Chad es el telón de fondo de severas restricciones a la libertad de expresión. Los/as defensores/as frecuentemente han sido sometidos a amenazas, acoso, estigmatización, asaltos, detenciones arbitrarias, detenciones bajo una situación de incomunicación, procedimientos legales y malos tratos y torturas mientras se encuentran detenidos. Periodistas y abogados/as han sido blanco de ataques.
Debido a que el conflicto en Darfur se ha propagado hacia algunas áreas del Chad, los/as defensores/as de derechos humanos que critican las acciones gubernamentales han sido acusados de apoyar a los rebeldes. Los/as periodistas que se han opuesto a las políticas del gobierno (que incluyen el reclutamiento de niños soldados) con frecuencia han sido acusados de difamación y/o de incitación al odio y las estaciones de radio que eran operadas por ONG de derechos humanos fueron cerradas debido al acoso y la detención de sus periodistas. El estado de excepción declarado en noviembre de 2006 impuso censura previa a los medios escritos y limitó severamente la libertad de expresión de los/as defensores/as de derechos humanos.