Capítulo 10: La seguridad y las mujeres defensoras de los derechos humanos

Objetivo:

Estudiar las necesidades de seguridad específicas de las mujeres defensoras de los derechos humanos.

Seguidamente trataremos de cubrir algunos aspectos básicos sobre las necesidades específicas a las mujeres defensoras de los derechos humanos. Este es un tema que requerirá un análisis más profundo basado en las experiencias de mujeres defensoras de los derechos humanos. Esperamos que se produzcan contenidos más detallados sobre este tema en el contexto de la Conferencia Internacional de Mujeres Defensoras de los Derechos Humanos en 2005.

Mujeres defensoras de los derechos humanos

Las mujeres siempre han jugado un papel importante en la promoción y protección de los derechos humanos, aunque,este papel no siempre ha sido reconocido positivamente. Las mujeres trabajan solas o junto a hombres en la defensa de los derechos humanos1. Muchas mujeres pertenecen a organizaciones que trabajan para los desaparecidos y los presos. Otras defienden los derechos de los grupos minoritarios o de las víctimas de la violencia sexual, y otras son sindicalistas, abogadas o hacen campaña por el derecho a la propiedad de la tierra.

Ataques a mujeres defensoras de los derechos humanos

En su Informe anual del 2002 a la Comisión de Derechos Humanos Hina Jilani, Representante Especial del Secretario General de la ONU para Defensores de los Derechos Humanos afirma:

Las mujeres defensoras de los derechos humanos están en igualdad con sus homólogos masculinos al situarse en la primera línea de la promoción y protección de los derechos humanos. Sin embargo, en su actuación, como mujeres, se enfrentan a riesgos específicos para su género que se suman a aquéllos a los que se enfrentan los hombres.

En primer lugar, como mujeres, resultan más visibles. Es decir, las mujeres defensoras pueden despertar una mayor hostilidad que sus colegas masculinos porque como mujeres defensoras de los derechos humanos pueden chocar con las normas culturales, religiosas o sociales sobre la feminidad y el papel de la mujer de un país o sociedad en particular. En este contexto, no sólo deben afrontar violaciones de los derechos humanos debido a su labor como defensoras de los derechos humanos, sino aún más todavía a causa de su género y el hecho de que su labor puede oponerse a estereotipos sociales sobre la naturaleza sumisa de las mujeres, o desafiar los conceptos de la sociedad sobre la condición de las mujeres.

En segundo lugar, no resulta improbable que la hostilidad, acoso y represión a la que se enfrentan las mujeres defensoras pueda por sí misma tomar una forma específica basada en el género, que va, por ejemplo, desde el abuso verbal dirigido exclusivamente a las mujeres por su género hasta el acoso sexual y la violación.

A este respecto, la integridad profesional de las mujeres y su posición en la sociedad puede verse amenazada y desacreditada en formas que son específicas para ellas, tales como los tan conocidos pretextos que cuestionan su probidad cuando – por ejemplo – reivindican su derecho a una salud sexual y reproductiva, o a la igualdad con los hombres, que incluya una vida libre de discriminación y violencia. En este contexto, por ejemplo, las mujeres defensoras de los derechos humanos han sido juzgadas haciendo uso de leyes que penalizan una conducta que viene a ser el legítimo uso y ejercicio de unos derechos protegidos bajo la ley internacional basándose en cargos falsos presentados en su contra basadas en sus opiniones y labor de apoyo en la defensa de los derechos de las mujeres.

En tercer lugar, los abusos a los derechos humanos perpetrados contra mujeres defensoras de los derechos humanos pueden, a su vez, tener repercusiones que están, de por sí basadas en el género. Por ejemplo, el abuso sexual de una mujer defensor de los derechos humanos bajo custodia y su violación puede representar un embarazo y enfermedades de transmisión sexual, incluyendo el VIH/SIDA.

Algunos derechos específicos de mujeres vienen casi exclusivamente promovidos y protegidos por mujeres defensoras de los derechos humanos. Promover y proteger los derechos de las mujeres puede ser un factor de riesgo adicional, ya que la reafirmación de tales derechos está considerada como una amenaza al patriarcado y como trastornador de tradiciones culturales, religiosas y sociales. La defensa de los derechos de la mujer a la vida y libertad en algunos países ha resultado en la violación de la vida y libertad de las propias defensoras. Del mismo modo, protestas contra prácticas discriminatorias han resultado en una acción judicial contra una destacada defensora de los derechos humanos de la mujer acusada de apostasía.

Factores tales como la edad, la etnia, la educación, la orientación sexual y el estado civil deben también ser tomados en consideración, ya que los diferentes grupos de mujeres defensoras se enfrentan a muchos desafíos diferentes y por lo tanto tienen diferentes necesidades de protección y seguridad.

La evaluación de las necesidades de protección de las mujeres defensoras ayudará a aclarar las específicas y a menudo diversas necesidades, vulnerabilidades y estrategias de resistencia de las mujeres defensoras. De esta forma, sus situaciones podrán ser atendidas más adecuadamente en situaciones de emergencia y en su día a día.

La seguridad de las mujeres defensoras de los derechos humanos.

Las mujeres defensoras de los derechos humanos pagan un elevado precio por su labor de protección y promoción de los derechos humanos de otra gente. Las defensoras tienen que enfrentarse a riesgos que están relacionados con su género, y su seguridad por lo tanto requiere una atención específica. Veamos una lista de las posibles situaciones:

Las mujeres podrían atraer una atención no deseada:
Las mujeres defensoras podrían provocar hostilidad porque el ser mujer y defensor de los derechos humanos podría desafiar las normas locales culturales, religiosas o sociales sobre la feminidad y el papel de la mujer.

Las mujeres defensoras pueden tener que infringir leyes patriarcales y tabúes sociales:
En algunos países, la defensa de los derechos de las mujeres a la vida y la libertad ha resultado en la violación de las vidas y las libertades de las propias defensoras. En muchas culturas, la exigencia de que la mujer muestre respeto al hombre en público puede suponer un obstáculo para las mujeres que cuestionan públicamente actos cometidos por hombres que violan los derechos humanos. A menudo se recurre también a ciertas interpretaciones discriminatorias o sexistas de textos religiosos al formular leyes o establecer prácticas que tendrán una importante influencia en los derechos de la mujer.

Existen formas de ataque específicas contra mujeres defensoras:
La hostilidad, acoso y represión a los que se enfrentan las mujeres defensoras podrían ser específicas al género, y representan desde abusos verbales dirigidos exclusivamente a ellas hasta el acoso sexual y la violación. Las consecuencias de dichos ataques pueden ser también específicos al género, tales como un embarazo y un rechazo social.

Las mujeres defensoras pueden sentirse forzadas a "demostrar" su integridad:
La profesionalidad y posición social de las mujer pueden verse amenazados y desacreditados de formas que son específicas a ellas, tales como la puesta en duda de su integridad.

Los hombres defensores podrían no comprender, o incluso rechazar el trabajo de las mujeres defensoras:
Los colegas masculinos de las mujeres defensoras de los derechos humanos pueden tener los mismos prejuicios sociales que los mismos hombres que atacan a las mujeres defensoras. Los hombres también podrían sentirse amenazados por la competencia profesional de una mujer. Esto puede conllevar a intentos de marginación o debilitación de las mujeres defensoras de los derechos humanos y en algunos casos puede trascender a situaciones de acoso y violencia contra las defensoras perpetradas por sus colegas.

Las mujeres defensoras pueden ser víctimas de la violencia doméstica:
La violencia doméstica puede estar vinculada al cambio de las estructuras de poder en una familia. El ascenso del papel profesional y de la atribución de poder de una defensora podría hacer que su marido, compañero u otros familiares se sintieran amenazados e intentaran frenar sus actividades o actuara de forma violenta. La violencia doméstica contra mujeres incluye todo daño físico, sexual y psicológico que ocurra en el seno familiar, como una paliza, violación marital, mutilación genital femenina y otras prácticas tradicionales que sean dañinas para las mujeres (véase abajo).

Obligaciones familiares adicionales:
Muchas mujeres defensoras aparte de su labor tienen también a su cargo el cuidado de los niños y otros parientes. Tales responsabilidades, especialmente si incluye niños pequeños, influirá en muchas de las decisiones de seguridad que la defensora deberá tomar en una situación de alto riesgo.

Todas estas presiones suponen una carga adicional de trabajo y estrés para las mujeres defensoras.

Hacia a una mejor seguridad y protección para las mujeres defensoras de los derechos humanos

Es importante reconocer que las mujeres defensoras constituyen una gran variedad de mujeres enfrentadas a diferentes problemas, con diferentes antecedentes y que requieren diferentes soluciones. El punto más importante a tener en cuenta es que, en cualquier situación determinada, las mujeres son defensoras de los derechos humanos que pueden identificar problemas y encontrar soluciones apropiadas. Para que así sea, es necesaria una mayor participación de las mujeres, un adecuado enfoque de cuestiones de seguridad específicas para el género y una formación adecuada cuando sea necesario.

Una participación mayoritaria de mujeres:
En pocas palabras, esto significa asegurar una mayo participación de mujeres junto a hombres en la toma de decisiones, poniendo las cuestiones de seguridad de las mujeres en la agenda, y situando a las mujeres en igualdad con los hombres en la toma de medidas de seguridad. Es importante incluir las experiencias y opiniones de las mujeres y asegurarse de que las mujeres definan normas y procedimientos de seguridad, al igual que observar su desarrollo y evaluarlos.

Asegurarse de tratar las necesidades de seguridad y protección específicas de género:
Al igual que con otras necesidades de seguridad, es muy importante en toda organización o grupo defensor asignar responsabilidades para tratar con la violencia de género y con los riesgos de seguridad de las defensoras. Las personas responsables de la seguridad deberán tener un buen conocimiento de las necesidades específicas de las mujeres defensoras. En ocasiones quizás sea necesario asignar a otra persona que pueda aportar un conocimiento y percepción específicos para esto. Por ejemplo, una persona podría ser responsable de la seguridad, pero la organización decide más tarde designar a otra persona con experiencia práctica y teórica para manejar la violencia de género. En este caso, ambas personas deberían trabajar conjuntamente para asegurar que todos los procedimientos de seguridad funcionen sin dificultad y respondan a las diferentes necesidades de la gente.

Formación:
La formación de todas las personas que trabajan en una organización de derechos humanos es un elemento clave para mejorar la seguridad y protección y debería incluir el generar conciencia sobre las necesidades específicas de las mujeres defensoras.

EN RESUMEN:
las diferencias en las necesidades de seguridad de las mujeres están relacionadas a los diferentes papeles, los diferentes tipos de amenazas y a las diferentes situaciones (tales como la detención, el trabajo de campo, etc.). El propósito es poder desarrollar respuestas sensibles a la violencia de género contra las mujeres y demás defensoras.

Como comentario adicional, la violencia de género tiene recibir insuficiente atención. La conciencia general sobre la violencia de género en la organización o grupo puede ayudar a que la gente hable sobre amenazas o incidentes de género específicos. Los trabajadores dispuestos a colaborar pueden también actuar como “puntos de acceso” para que mujeres y hombres que quieran buscar soluciones a las amenazas o violencia vinculados al género contra ellos u otras personas pertenecientes a la organización o comunidad.

La Declaración sobre la eliminación de la Violencia contra la Mujer (1993)

La Declaración sobre la eliminación de la Violencia contra la Mujer (1993) define la violencia contra la mujer como:

  • Todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada. (Artículo 1)
  • Se entenderá que la violencia contra la mujer abarca los siguientes actos, aunque sin limitarse a ellos:
    • La violencia física, sexual y psicológica que se produzca en la familia, incluidos los malos tratos, el abuso sexual de las niñas en el hogar, la violencia relacionada con la dote, la violación por el marido, la mutilación genital femenina y otras prácticas tradicionales nocivas para la mujer, los actos de violencia perpetrados por otros miembros de la familia y la violencia relacionada con la explotación;
    • La violencia física, sexual y psicológica perpetrada dentro de la comunidad en general, inclusive la violación, el abuso sexual, el acoso y la intimidación sexuales en el trabajo, en instituciones educacionales y en otros lugares, la trata de mujeres y la prostitución forzada;
    • La violencia física, sexual y psicológica perpetrada o tolerada por el Estado, dondequiera que ocurra. (Artículo 2)

Agresiones sexuales y seguridad personal

La prevención de la agresión sexual es similar a la de los demás ataques, sobre todo a aquéllos asociados con el crimen común. Los ataques sexuales pueden ser usados para reprimir al defensor o defensora, y las víctimas pueden ser o bien elegidas bien agredidas aprovechando una situación oportunista.

Todas las personas – hombres o mujeres - son víctimas potenciales de una agresión sexual, pero las mujeres suelen ser un blanco más frecuente. La agresión sexual es un crimen de poder y violencia, y el contacto sexual es un método más del atacante para demostrar su poder sobre la víctima.

Recordemos que en muchos casos las mujeres que son llevadas consigo por un posible son violadas (y reciben palizas o incluso se les asesina): Por lo tanto las mujeres deberían tomar la decisión firme y rotunda de no desplazarse con un presunto atacante a otra ubicación (a no ser que su rechazo pudiera poner en peligro su vida o la de otros)

Reacción ante una agresión sexual:

Las opciones de respuesta en el momento de una agresión sexual son limitadas y dependerán estrictamente de la víctima. No existe una reacción “correcta” “equivocada”. En todo caso, el objetivo primordial es sobrevivir. Las opciones disponibles para la víctima en el momento de una agresión sexual pueden incluir lo siguiente:

1. Ceder: Si la víctima teme por su vida, tal vez escoja someterse a la agresión sexual.
2. Resistencia pasiva: Hacer o decir cualquier cosa desagradable o repugnante para arruinar el deseo de contacto sexual del atacante. Puede decir que se tiene el SIDA, diarrea, provocarse el vómito, etc.
3. Resistencia activa: Utilizar toda la fuerza posible para deshacerse del atacante, como golpear, dar patadas, morder, arañar, gritar y escaparse.

En cualquier caso, hay que hacer lo que se tenga que hacer para sobrevivir. “Sigue tus instintos”. Nadie sabe cómo reaccionará en una situación como ésta y tu reacción será la apropiada para ti y tu situación en concreto.

Tras una agresión sexual:

Todas las organizaciones y grupos defensores de los derechos humanos deberían disponer de planes de prevención y reacción en marcha para agresiones sexuales. El plan de reacción debería incluir, como mínimo, el suministro de una asistencia sanitaria efectiva, que incluya una asistencia psicológica, (pruebas de análisis inmediatos y regulares de enfermedades de transmisión sexual, la píldora del día siguiente, etc.) y una asistencia jurídica.

Es necesario encontrar un justo equilibrio entre asegurarse de que la víctima obtenga el apoyo de especialistas y asegurar el apoyo y la reacción apropiada por parte de la organización.

Véase también Prevención y reacción a los ataques en el Capítulo 5.