El Manual de Protección para Defensores de Derechos Humanos

El propósito de este manual es proveer a los/as defensores/as de derechos humanos con el conocimiento adicional y algunas herramientas que pueden ser útiles para mejorar su entendimiento de la seguridad y la protección. Se espera que este manual apoye la capacitación en seguridad y protección y ayude a los/as defensores/as a desarrollar sus propios análisis de riesgo y a definir sus normas de sueguridad y procedimientos que se ajusten a su situación particular.

Está disponible acá en formato pdf y capítulo por capítulo en español.

También está disponible en inglés, portugués, francés, arábico, ruso, indonesio y farsi.

Las copias del manual también están disponibles a través de info@frontlinedefenders.org

También vea:

Introducción: un manual de Seguridad y Protección para los Defensores de los Derechos Humanos

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El riesgo de los defensores de los derechos humanos

Los Derechos Humanos están amparados bajo el derecho internacional, pero el trabajo para asegurar su cumplimiento y asumir los casos de aquéllos cuyos derechos han sido violados puede resultar un ejercicio peligroso en muchos países del mundo. Los defensores de los Derechos Humanos son a menudo la única fuerza posicionada entre el ciudadano de a pie y el desproporcionado poder del estado. Por ello son actores fundamentales en el desarrollo de los procesos e instituciones democráticos, para poder acabar con la impunidad y para la promoción y protección de los derechos humanos.

Los defensores de los Derechos Humanos son a menudo víctimas de acosos, detenciones, torturas, difamaciones, suspensiones laborales, privaciones de libertad de movimiento y obstáculos en la obtención del reconocimiento legal de sus asociaciones. En algunos países son asesinados o "desaparecidos."

En los últimos años ha incrementado la conciencia general del enorme riesgo que corren los defensores de los derechos humanos en su labor. El riesgo es fácil de identificar cuando los defensores trabajan en situaciones hostiles como, por ejemplo, cuando la ley de un país penaliza a las personas que realizan ciertos tipos de trabajo relacionados con los derechos humanos. Los defensores corren también riesgo cuando la ley autoriza plenamente el trabajo en derechos humanos por una parte, pero por la otra no castiga a aquéllos que amenazan o atacan a los defensores. En situaciones de conflicto armado, el riesgo se hace más patente todavía.

Exceptuando algunas situaciones caóticas en las que la vida de un defensor puede estar en manos de unos soldados durante un control de carreteras, la violencia perpetrada contra los defensores no debe considerarse indiscriminada. En la mayoría de los casos los ataques violentos representan una respuesta deliberada y organizada contra el trabajo de los defensores, vinculada a una clara agenda política o militar.

Estos desafíos hacen que los defensores de los derechos humanos deban implementar amplias y activas estrategias de seguridad en el día a día de su trabajo. Ofrecer a los defensores consejos bienintencionados o recomendarles que "vayan con cuidado" no es suficiente: se hace imprescindible una mejora en el manejo de su seguridad. Este manual no ofrece soluciones “hechas a medida” listas para ser aplicadas en cualquier situación. No obstante pretende proporcionar una serie de maniobras dirigidas a mejorar la gestión de la seguridad de los defensores.

Las lecciones de seguridad más efectivas proceden de los propios defensores - de sus experiencias diarias y de las tácticas y estrategias que van desarrollando con el tiempo para proteger su propio entorno de trabajo y el de los demás. Este manual debe, por lo tanto, considerarse como un trabajo en proceso de elaboración que deberá actualizarse y adecuarse a medida que recopilemos más información por parte de los defensores de los derechos humanos que trabajan en primera línea. También hay lecciones que aprender de las ONGs humanitarias internacionales, que han empezado recientemente a desarrollar sus propias normas y procedimientos para salvaguardar la seguridad de su personal.

Es importante tener en cuenta que el principal riesgo de los defensores es que a menudo las amenazas de hecho se convierten en ataques. Los agresores poseen la voluntad, los medios y la impunidad para llevar a cabo las amenazas. Por lo tanto, el mejor instrumento para proteger a los defensores es la acción política dirigida a la necesidad por parte de los gobiernos y la sociedad civil de presionar y actuar contra aquéllos que día tras día amenazan, hostigan y matan a defensores. Por ello los consejos facilitados en este manual no pretenden de ninguna manera reemplazar la debida obligación de todos y cada uno de los gobiernos de proteger a los defensores de los derechos humanos.

Dicho esto, los defensores pueden mejorar considerablemente su seguridad observando algunas normas y procedimientos propuestos y probados.

Este manual representa una modesta contribución hacia un fino compartido por muchas y diversas organizaciones: preservar la inestimable labor que realizan los defensores de los derechos humanos. Son ellos quienes están en primera línea, y son también ellos los protagonistas de este manual.

El manual

El objetivo de este manual es el de proporcionar a los defensores de los derechos humanos un conocimiento adicional y algunos instrumentos que puedan serles de utilidad de cara a mejorar su seguridad y protección. El manual les ayudará a realizar su propia valoración de los riesgos y a desarrollar las normas de seguridad y procedimientos que sean màs convenientes para cada situación en particular.

El presente manual es el resultado de un proyecto a largo plazo de PBI sobre la protección de los defensores. Hemos tenido la oportunidad de aprender y compartir experiencias y conocimientos con centenares de defensores en el terreno, al igual que en talleres, reuniones y debates sobre la seguridad. La mayor parte del contenido del manual ya ha sido puesto en práctica, o bien directamente en protección del trabajo de los defensores o bien en los talleres de formación realizados. Este manual es por tanto fruto de todos esos intercambios, y estamos enormemente agradecidos por la aportación de los defensores que han participado.

La seguridad y la protección son dos cuestiones complejas. Ambas se basan en torno a un conocimiento estructurado, pero también están influenciadas por las actitudes individuales y el funcionamiento de la organización. Uno de los mensajes clave de este manual es el de que hay que otorgar a la cuestión de la seguridad el tiempo, el espacio y la energía que necesita, a pesar de las sobrecargadas agendas laborales y del fuerte estrés e incluso miedo que padecen muchos los defensores. Esto implica ir más allá del conocimiento individuales sobre la seguridad y encaminarse hacia una cultura organizativa donde la seguridad sea parte integral del trabajo.

El apropiado conocimiento del escenario de trabajo es también un aspecto crucial para una correcta gestión de la seguridad de los defensores. El presente manual incluye reflexiones sobre conceptos básicos como el riesgo, la vulnerabilidad y la amenaza, y algunas sugerencias de cómo mejorar y desarrollar la seguridad de los defensores en el día a día del trabajo. Esperamos que los temas tratados ayuden a las ONGs y a los defensores a hacer mejor frente a los crecientes desafíos inherentes al trabajo en derechos humanos. Dicho esto, lo debemos tener muy presente que los defensores arriesgan su bienestar e incluso sus vidas, y esto es algo realmente serio. Queremos que quede muy claro que todas las técnicas y sugerencias de este manual no son, en absoluto, el único enfoque de la seguridad de los defensores: el manual ha sido escrito con toda la buena voluntad pero lamentablemente no puede ofrecer garantías de éxito...

Mejoremos este manual…

El manual está en continuo proceso de elaboración y será necesario desarrollarlo, mejorarlo y perfeccionarlo. Tu información como defensor sobre cualquier aspecto de este manual nos será de gran valor: Te rogamos nos envíes cualquier comentario y opinión - sobretodo en lo concerniente a tu experiencia en el uso del manual en tu trabajo. Con tu ayuda, podemos transformarlo en un instrumento práctico para los defensores del mundo entero.

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Una pequeña introducción a los Defensores de los Derechos Humanos

El “defensor de los derechos humanos” es un término utilizado para describir a personas que, individualmente o con la ayuda de otros, se esfuerzan en promover o proteger los derechos humanos. A los defensores de los derechos humanos se les conoce sobre todo por lo que hacen, y el término puede, por lo tanto, definirse mejor describiendo sus acciones y algunos de los contextos en los que trabajan.

En 1998 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la "Declaración sobre el Derecho y el Deber de los Individuos, los Grupos y las Instituciones de la Sociedad de Promover y Proteger los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales Universalmente Reconocidos" (En lo sucesivo la "Declaración de la ONU sobre los Defensores de los Derechos Humanos"). En otras palabras, cincuenta años después de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y tras veinte años de negociaciones sobre un anteproyecto de la declaración sobre los defensores de los derechos humanos, las Naciones Unidas finalmente reconocieron lo que es una realidad: que millares de personas estaban promoviendo y contribuyendo a la protección de los derechos humanos en el mundo entero. Ésta es una Declaración incluyente que honra a la cantidad y variedad de personas comprometidas con la promoción y protección de los derechos humanos.

La Representante Especial del Secretario General de la ONU para los Defensores de los Derechos Humanos tiene la función de "buscar, recibir, revisar y responder a toda información sobre la situación y los derechos de todo individuo, que actúe individual o colectivamente, a promover y proteger los derechos humanos y libertades fundamentales."

Front Line define al defensor de los derechos humanos como "una persona que trabaja, de forma pacífica, para todos y cualquiera de los derechos consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos." Front Line busca promover la Declaración sobre los Defensores de los Derechos Humanos de la ONU.

¿Quién es responsable de proteger a los defensores de los derechos humanos?

La Declaración sobre los Defensores de los Derechos Humanos subraya que el estado es el principal responsable de proteger a los defensores de los derechos humanos. Asimismo reconoce "el valioso trabajo de individuos, grupos y asociaciones al contribuir en la efectiva eliminación de toda violación de los derechos humanos y libertades fundamentales" y "la relación entre la paz internacional y la seguridad y disfrute de los derechos humanos y libertades fundamentales".

Pero, según Hina Jilani, la actual Representante Especial del Secretario General de la ONU para los Defensores de los Derechos Humanos, “la manifestación de las violaciones de los derechos humanos y la búsqueda de compensación de éstas depende en gran medida del grado de seguridad de que disfruten los defensores de los derechos humanos" . Todos los informes sobre los defensores de los derechos humanos del mundo entero revelan historias de tortura, desapariciones, asesinatos, amenazas, robos, entrada ilegal en oficinas, coacción, detenciones ilegales, estar sometido a actividades de inteligencia y de vigilancia, etc. Lamentablemente, esta es la regla y no la excepción para los defensores.

Lectura sugerida

 Para más información sobre los defensores de los derechos humanos, véase:

  • www.ishr.ch, véase bajo “HRDO” (La Oficina de los Defensores de los Derechos Humanos del Servicio Internacional para los Derechos Humanos en Ginebra)

Para más información sobre los instrumentos legales internacionales existentes y la Declaración de la ONU sobre los Defensores de los Derechos Humanos, visite :

  • http://www.unhchr.ch : ésta es la página web del Alto Comisionado de la ONU de los Derechos Humanos.
  • http://www.ishr.ch/index.htm (Servicio Internacional de los Derechos Humanos, Ginebra) para una recopilación de instrumentos internacionales y regionales para la protección de los defensores de los derechos humanos.

Capítulo 1: Escenarios de trabajo - contextualizando las decisiones sobre seguridad y protección

Objetivos:

El entorno de trabajo de los defensores de los derechos humanos

Los defensores de los derechos humanos suelen trabajar en escenarios complejos, con una gran variedad de actores, que se ven afectados por procesos de toma de decisiones sumamente políticas. En estos escenarios suceden muchas cosas simultáneamente, y cada una de ellas ejercerá su influencia sobre las otras. Los defensores de derechos humanos necesitan, por lo tanto, poseer información no sólo sobre las cuestiones directamente relacionadas a su labor, sino también sobre las posiciones de los actores claves.

Un ejercicio inicial sería el de organizar una sesión de reflexión en grupo para intentar identificar y enumerar todos los actores sociales, políticos y económicos que puedan ejercer una influencia sobre la situación actual de seguridad.

Análisis del escenario de trabajo

Es muy importante conocer y comprender lo mejor posible el contexto en el que se trabaja. Un buen análisis de ese contexto permite tomar decisiones contextualizadas sobre qué medidas y qué procedimientos de seguridad poner en práctica. Es también importante prever posibles situaciones futuras para, en la medida de lo posible, poder tomar medidas preventivas.

Sin embargo, el simple análisis del entorno de trabajo no es suficiente. También es necesario observar cómo podría afectar cada intervención a la situación y cómo podrían reaccionar otros actores ante ella. Es también importante considerar las dimensiones de un escenario de trabajo: se puede realizar un macro análisis sobre el país o la región, pero también se debe averiguar cómo funcionan esas macro dinámicas en el área concreta en la que estás trabajando, es decir su micro dinámica. Por ejemplo, los paramilitares de una zona local podrían actuar de forma diferente a como se pudiera pronosticar siguiendo el análisis nacional. Es por ello necesario ser consciente de esas características locales. También es crucial evitar una visión estática de un escenario de trabajo, porque las situaciones evolucionan y cambian. Por lo tanto estos escenarios deberían ser revisados con regularidad.

Hay, entre otros, tres métodos prácticos a la hora de analizar el escenario de trabajo: “formular Preguntas”, el ”análisis de fuerzas externas” y el “análisis de actores involucrados”.

Análisis de estructuras y procesos variables


Los actores en protección no son estáticos, sino que interactúan entre sí a múltiples niveles, creando una densa red de relaciones. En términos de protección, es importante destacar y prestar atención a las interacciones que moldean y transforman las necesidades de protección de la gente. Para ello hemos de hablar de estructuras y procesos.

Las estructuras son las partes del sector público, la sociedad civil o las entidades privadas que se relacionan entre sí. Si los observamos desde el punto de vista de la protección, dentro del sector público, podríamos considerar al gobierno como un grupo de actores con una estrategia unificada o bien con unas estrategias internas enfrentadas. Por ejemplo, podríamos encontrar fuertes discrepancias entre el Ministerio de Defensa y el Ministerio de Asuntos Exteriores durante un debate sobre políticas referentes a los defensores de los derechos humanos, o entre la oficina del Defensor del Pueblo y el ejército. Las estructuras pueden tener una composición variada; por ejemplo, podría crearse una comisión intersectorial (miembros del gobierno, ONGs, la ONU y cuerpos diplomáticos) para hacer un seguimiento de la situación de protección de una organización específica de defensores de los derechos humanos.

Los procesos en protección son las series de decisiones y actuaciones llevadas a cabo por una o varias estructuras con el objetivo de mejorar la situación de protección de un grupo específico. Los procesos pueden ser legislativos, culturales y sobre políticas de protección. No todos estos procesos consiguen obtener mejoras en la protección: En ocasiones los procesos de protección entran en conflicto o reducen mutuamente su eficacia. Por ejemplo, las personas supuestamente bajo protección podrían no aceptar una política de protección dirigida por el gobierno por considerar que tal política prentende desplazar a la gente de una zona. La ONU y ONGs podrían apoyar a la gente en este proceso.

Al analizar los procesos de protección es importante observarlos bajo una perspectiva temporal adecuada y tener siempre en cuenta los intereses y los objetivos de todos los actores implicados.

Formular preguntas

El simple hecho de formular las preguntas adecuadas puede ayudarte a comprender mejor tu entorno de trabajo. Resulta un instrumento útil para generar debates en un pequeño grupo, pero tan sólo funcionará si las cuestiones son formuladas de forma que faciliten la búsqueda de una solución.

Supongamos, por ejemplo, que el acoso por parte de las autoridades locales se convirtiera en un problema. Si se formula la pregunta como: “¿Qué debería hacerse para reducir el acoso?”, tal vez os encontréis buscando simplemente un remedio para un síntoma, es decir el acoso. Pero si se formula la pregunta orientándola hacia una solución, reales proceso se hace más fácil. Por ejemplo, si se pregunta: “¿Es nuestro entorno socio-político lo suficientemente seguro como para poder llevar a cabo nuestra labor?”, se obtendrían sólo dos posibles respuestas: “sí” o “no”.

Si la respuesta es “sí”, es necesario formular otra pregunta que pueda ayudar a determinar con exactitud y comprender debidamente cuáles son los puntos claves en juego para preservar la seguridad. Si, tras una deliberación apropiada sobre todas las actuaciones, planes y recursos disponibles, al igual que sobre la legislación, negociaciones en marcha, las comparaciones con otros defensores de la zona, etc., la respuesta resultara ser que “no”, que nuestro entorno no es lo bastante seguro, a partir de este punto podemos seguir analizando por qué no es seguro, y así sucesivamente.

Uso del método de Formular Preguntas:

  • Busca preguntas que te ayuden a delimitar y comprender debidamente los puntos clave en juego para preservar tu seguridad;
  • Formula las preguntas orientándote en la obtención de una solución;
  • Repite el proceso tantas veces como sea necesario (en forma de debate).

Algunas preguntas prácticas a formular:

  • ¿Cuáles son las cuestiones claves en juego en el escenario socio-político y económico?
  • ¿Quiénes son los actores más importantes en relación con estas cuestiones claves?
  • ¿En qué medida podría nuestro trabajo afectar de forma negativa o positiva a los intereses de estos actores claves?
  • ¿Cómo podríamos reaccionar en caso de que por nuestro trabajo nos convirtiéramos en blanco de estos actores?
  • ¿Es nuestro entorno socio-político lo suficientemente seguro como para poder llevar a cabo nuestra labor?
  • ¿Cómo han respondido las autoridades locales/nacionales a la labor previa de los defensores de derechos en relación a esta cuestión?
  • ¿Cómo han respondido los actores claves a actuaciones similares de los defensores de derechos -u otros- en relación con estas cuestiones?
  • ¿Cómo han respondido los medios de comunicación y la comunidad en circunstancias similares?
  • Etc.

Análisis de las fuerzas externas

El análisis de las fuerzas externas es una técnica que puede ayudar a identificar visualmente cómo diferentes fuerzas apoyan o entorpecen el logro de los objetivos de trabajo. Muestra tanto las fuerzas que apoyan como las que se oponen, y se basa en la premisa de que los problemas de seguridad pueden provenir de las fuerzas que se oponen, mientras que se puede sacar provecho de algunas fuerzas de apoyo. Esta técnica puede ser realizada por una persona sola, pero es más efectiva cuando es usada por un grupo diverso, con un objetivo de trabajo claramente definido y un método para lograrlo.

Empieza dibujando una flecha horizontal señalando a un recuadro. Escribe un pequeño resumen de tu objetivo de trabajo en ese recuadro. Esto nos proporcionará un foco para identificar las fuerzas a favor y en contra. Dibuja otro recuadro sobre la flecha central: enumera aquí todas las posibles fuerzas que podrían obstaculizar el logro de tu objetivo. Debajo de la flecha, dibuja un recuadro parecido que contenga todas las fuerzas de apoyo potencial. Dibuja un último recuadro para las fuerzas cuya dirección es desconocida o incierta.

Tras haber completado el gráfico es el momento de los resultados. El análisis de las fuerzas externas te ayuda a visualizar claramente las fuerzas con las que trabajamos. El objetivo es encontrar formas de reducir o eliminar el riesgo generado por las fuerzas de en contra, en parte a través de la ayuda potencial de las fuerzas de apoyo. En cuanto a las fuerzas de dirección desconocida, es necesario decidir si considerarlas de apoyo, o ir analizándolas continuamente para poder así detectar los signos de su conversión hacia oposición o apoyo.

Por ejemplo

Imaginemos que perteneces a una organización que trabaja sobre los derechos de la población indígena sobre los recursos naturales de su territorio, y que hay varios conflictos con varios actores interesados en la explotación de esos recursos. Ahora quieres ampliar tu trabajo a un área cercana con problemas similares.

El análisis de actores

El análisis de actores es una buena forma de aumentar la información que se tiene para tomar decisiones sobre protección. Requiere la identificación y descripción de los diferentes actores implicados y de sus relaciones, con base en sus características e intereses – y todo ello en relación a un tema concreto de protección.

Un actor en protección es toda persona, grupo o institución que esté involucrado o tenga un interés en el resultado de una política en el área de la protección.


Los actores que están involucrados en protección pueden ser clasificados de la siguiente manera:

Los actores primordiales. En el contexto de protección, éstos son los propios defensores, y aquéllos para y con quien trabajan, porque todos tienen un interés directo en su propia protección.
Los actores con responsabilidades, que tienen obligación de proteger a los defensores, es decir:
  • Instituciones gubernamentales y estatales (incluyendo las fuerzas de seguridad, los jueces, los legisladores, etc.)
  • Organismos internacionales con un mandato que incluya la protección, como algunos organismos de la ONU, organizaciones regionales, fuerzas de mantenimiento de la paz, etc;
  • En el caso de los actores armados de oposición, se les puede asignar la obligación de no atacar a los defensores (como población civil que son), especialmente cuando estos actores armados controlan el territorio.


Los actores clave, que pueden influenciar en gran medida sobre la debida protección de los defensores. Pueden poseer una influencia política o la capacidad de presionar a los actores con responsabilidades si no cumplen con las mismas. (otros gobiernos, organismos de la ONU, etc.), y también pueden ejercer presión sobre otros actores que pueden estar implicados directa o indirectamente en atacar y presionar a los defensores (tales como empresas privadas o medios de comunicación o también otros gobiernos). Todo depende del contexto, los intereses y estrategias de cada uno de estos interesados. Una lista no exhaustiva de actores clave en protección incluiría:

  • Organismos de la ONU (aparte de los que tienen mandato en protección);
  • El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR);
  • Otros gobiernos e instituciones multilaterales (tanto como donantes como responsables políticos policy-makers);
  • Otros actores armados;
  • ONGs (tanto nacionales como internacionales);
  • Iglesias e instituciones religiosas;
  • Empresas privadas;
  • Los medios de comunicación.

Un obstáculo importante a la hora de analizar las estrategias y actuaciones de los actores es que las relaciones entre ellos no estén bien definidas, o que tal vez incluso sean inexistentes. Muchos actores con responsabilidad en protección, especialmente los gobiernos, las fuerzas de seguridad y las fuerzas armadas de oposición, causan (o favorecen) las violaciones de los derechos humanos y la falta de protección de los defensores. Otros actores, que de no ser por ello compartirían las mismas preocupaciones por la protección, podrían tener también intereses opuestos como, por ejemplo terceros gobiernos, organismos de la ONU y ONGs. Todos estos factores, junto a aquéllos inherentes a las situaciones de conflicto, proyectan una visión compleja del escenario en su conjunto.

Un análisis de actores en cuatro pasos:

Existen muchos métodos para realizar un análisis de actores. Los aquí utilizados siguen una metodología sencilla e inmediata, lo que resulta esencial para obtener unos buenos resultados en los análisis y en los procesos de toma de decisión.

Un análisis de actores en cuatro pasos:

1. Examina la situación de protección de forma amplia (es decir, la situación de seguridad de los defensores de los derechos humanos en una región específica dentro de un país).

2. ¿Quiénes son los actores involucrados? Identifica y enumera todos los actores relevantes para este tema de protección (a través de sesiones de reflexión y debates).

3. Investiga y analiza las características y los aspectos propios de los actores, tales como su poder de influencia sobre la situación de protección, sus fines, sus estrategias, su legitimidad y sus intereses (incluyendo su voluntad de contribuir en la protección).

4. Investiga y analiza las relaciones entre los actores.

Después de haber efectuado este análisis, sus resultados se pueden visualizar en una matriz como la siguiente (véase Gráfico 2). Copia la misma lista de actores en la primera columna y a lo largo de la primera línea. Una vez copiada, se pueden realizar dos tipos de análisis:

  • Para analizar las características de cada actor (objetivos e intereses, estrategias, legitimidad y poder), se rellenan las casillas siguiendo la diagonal donde cada actor intersecta consigo mismo:

Por ejemplo, se pueden colocar los objetivos e intereses y estrategias de los grupos de oposición armada en la casilla “A”.

  • Para analizar las relaciones entre todos los actores, se rellenan las casillas que definen las relaciones más importantes relativas a la cuestión de protección, por ejemplo, la casilla de intersección entre el ejército y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (UNHCR), en la casilla “B”, etc.

Tras haber rellenado las casillas más pertinentes, se obtiene una visión general una perspectiva de los objetivos y las estrategias e interacción entre los principales actores respecto a cuestión específica.

Gráfico 2: Sistema matriz para el análisis de actores

Capítulo 2: Valoración del riesgo- amenazas, vulnerabilidades y capacidades

Objetivo:

Análisis del riesgo y necesidades de protección

La labor de los defensores de los derechos humanos puede causar un impacto negativo sobre los intereses de ciertos actores, y esto puede a su vez poner en riesgo a los defensores. Es, por tanto, importante subrayar que el riesgo forma parte inherente de las vidas de los defensores en ciertos países.

El análisis del riesgo puede desglosarse en los siguientes pasos:

Analizar los intereses y estrategias de los principales actores involucrados  Evaluar el impacto de la labor del defensor sobre esos intereses y estrategias  Evaluar la amenaza contra los defensores  Evaluar las vulnerabilidades y las capacidades de los defensores  Establecer el Riesgo

En otras palabras, la labor que los defensores realizan puede incrementar el riesgo al que se enfrentan.

  • Lo que hacen puede provocar amenazas.
  • Cómo, dónde, y cuándo trabajen plantea cuestiones sobre sus vulnerabilidades y sus capacidades en seguridad.

No existe una definición ampliamente aceptada del riesgo, pero podemos decir que el riesgo hace referencia a los posibles sucesos, por inciertos que éstos sean, que pueden causar un daño.

En una situación dada, todos aquéllos que trabajne para los derechos humanos pueden compartir un nivel común de peligro, pero el simple hecho de encontrarse en el mismo lugar no significa que todos sean igual de vulnerables a ese riesgo general. La vulnerabilidad – la posibilidad de que un defensor o un grupo sufra un ataque o daño – varía según los diferentes factores, tal y como estudiaremos seguidamente.

Un ejemplo: Supongamos que el Gobierno de un país representa una amenaza general para todo tipo de trabajo sobre derechos humanos. Esto significa que todos los defensores corren un cierto riesgo. Pero también sabemos que algunos defensores corren un mayor riesgo que otros; por ejemplo, una gran ONG ya bien establecida, con base en la capital, seguramente no sea igual de vulnerable que una pequeña ONG local. Podríamos decir que afirmar esto es de sentido común, pero sería interesante analizar el por qué para poder así comprender y enfrentar mejor los problemas de los defensores.

El nivel de riesgo al que se enfrenta un grupo de defensores aumenta de acuerdo a las amenazas recibidas y a su vulnerabilidad de cara a esas amenazas, tal y como indicamos en la siguiente ecuación

Riesgo = amenazas x vulnerabilidades

Las amenazas representan la posibilidad de que alguien dañe la integridad física o moral o la propiedad de otra persona a través de una acción intencionada y a menudo violenta . Evaluar una amenaza significa analizar la posibilidad de que esta amenaza se lleve a cabo en forma de ataque.

En una situación de conflicto los defensores pueden enfrentarse a muchas amenazas diferentes, como el “targeting” (amenazas directas con un blanco concreto), la delincuencia común y las amenazas indirectas.

La forma más común de amenaza – el targeting – pretende entorpecer o cambiar la labor de un grupo, o influenciar en la actividad de las personas implicadas. El targeting suele estar muy vinculado a la labor llevada a cabo por los defensores en cuestión, así como a los intereses y a las necesidades de las personas que se oponen a la labor de dichos defensores.

Los defensores podrían enfrentarse a la amenaza de ataques por delincuencia común, sobretodo si su labor les lleva hacia zonas de riesgo. En otros casos el targeting se lleva a cabo bajo la apariencia de incidentes “por delincuencia común”.

Las amenazas indirectas surgen del posible daño causado por combates en conflictos armados, tales como "estar en el lugar equivocado en el momento equivocado", por lo que estas amenazas conciernen sobre todo a los defensores que trabajan en zonas de conflicto armado.

Las amenazas tipo targeting (amenazas concretas) puede también considerarse de forma complementaria: Los defensores de los derechos humanos podrían enfrentarse a amenazas declaradas al recibir, por ejemplo, una amenaza de muerte (véase el Capítulo 3, sobre cómo evaluar las amenazas declaradas). Existen también casos de posibles amenazas, cuando un defensor vinculado a tu labor es amenazado y existen razones para sospechar que tú podrías ser el siguiente.

Sumario de los tipos de amenazas:

  • Targeting (amenazas declaradas, amenazas potenciales): amenazas vinculadas a tu trabajo.
  • Amenazas por delincuencia común.
  • Amenazas indirectas: Amenazas debidas a combates en el caso de conflictos armados.

Vulnerabilidades

La vulnerabilidad es el grado en que las personas sus suscetibles a pérdida, daños, sufrimiento o la muerte en caso de un ataque. La vulnerabilidad varía según el defensor o grupo, y cambia con el tiempo. Las vulnerabilidades son siempre relativas, porque todas las personas y grupos son vulnerables en cierto grado. Sin embargo, toda persona posee su propio nivel y tipo de vulnerabilidad, de acorde a las circunstancias. Veamos algunos ejemplos:

La vulnerabilidad puede estar vinculada a la ubicación. Por ejemplo, un defensor suele ser más vulnerable cuando viaja para realizar una visita de campo que cuando se encuentra en una importante oficina dónde es raro que se lleve a cabo un ataque.

La vulnerabilidad puede incluir la falta de acceso a un teléfono o a un transporte local seguro o de cerraduras apropiadas en las puertas de una casa. Pero las vulnerabilidades también están relacionadas con la falta de redes de colaboración y de soluciones compartidas entre los defensores.

La vulnerabilidad puede también estar relacionada con el trabajo en equipo y con el miedo: Un defensor que recibe una amenaza puede sentir miedo, y su labor podría verse afectada por ese miedo. Si el defensor no dispone de un sistema efectivo para enfrentarse al miedo (alguien con quien hablar, un buen equipo de colegas, etc.) existen grandes posibilidades de que cometa errores o tome decisiones inadecuadas que podrían crearle más problemas de seguridad.

(Hay una lista completa de posibles vulnerabilidades y capacidades al final de este capítulo)

Capacidades

Las capacidades son los puntos fuertes y los recursos a los que puede acceder un grupo o un defensor para lograr un nivel razonable de seguridad. Ejemplos de capacidades serían la formación en seguridad o en cuestiones legales; el trabajo en equipo de un grupo; el acceso a un teléfono y a un transporte seguro, a las buenas redes de los defensores, a un sistema efectivo para enfrentarse al miedo, etc.

En la mayoría de los casos, la vulnerabilidad y las capacidades representan dos caras de la misma moneda.

Por ejemplo, el no conocer suficientemente tu entorno laboral es una vulnerabilidad, mientras que el poseer ese conocimiento es una capacidad. Podríamos decir lo mismo de la falta de acceso a un transporte seguro o a las buenas redes de colaboración de los defensores.

(Hay una lista completa de posibles vulnerabilidades y capacidades al final de este capítulo)

El riesgo creado por las amenazas y las vulnerabilidades puede reducirse si los defensores disponen de suficientes capacidades (a mayor número de capacidades, menor grado de riesgo).

Riesgo = amenazas x vulnerabilidad/capacidades

En resumen

En resumen, de cara a reducir el riesgo a niveles tolerables – es decir, para proteger – es necesario:

  • Reducir las amenazas;
  • Reducir los factores de vulnerabilidad;
  • Aumentar las capacidades de protección.

El riesgo es un concepto dinámico que varía con el tiempo y con los cambios en la naturaleza de las amenazas, las vulnerabilidades y las capacidades. Por ello el riesgo debe ser evaluado periódicamente, sobretodo cuando varíe el entorno de trabajo, las amenazas o las vulnerabilidades. Por ejemplo, las vulnerabilidades también pueden aumentar si un cambio en el liderazgo coloca a un grupo de defensores en una situación más débil que la anterior. El riesgo aumenta drásticamente en el caso de una amenaza presente y clara.. En este caso, no es adecuado intentar reducir el riesgo aumentando las capacidades, porque toma su tiempo.

Ciertas medidas de seguridad tales como la formación jurídica o las barreras protectoras, podrían reducir el riesgo al disminuir los factores de vulnerabilidad. Sin embargo, estas medidas no hacen frente a la fuente principal del riesgo, es decir las amenazas, ni tampoco a la voluntad de perpetrarlas, sobre todo en situaciones donde los perpetradores saben que probablemente no serán castigados. Todas las intervenciones importantes en la protección deberían por lo tanto concentrarse en reducir las amenazas, además de reducir las vulnerabilidades y aumentar las capacidades.

Un ejemplo: Un pequeño grupo de defensores trabaja en una ciudad en temas relacionados con la propiedad de la tierra. Cuando su labor empieza a afectar a los intereses de un terrateniente local reciben una clara amenaza de muerte. Si se aplica la ecuación de riesgo a la situación de seguridad, se comprobará que el riesgo que corren estos defensores es muy elevado, sobretodo debido a la amenaza de muerte. Si se pretende reducir ese riesgo seguramente éste no sea el momento adecuado para empezar a cambiar las cerraduras de la puerta de la oficina (porque el riesgo no está relacionado con un robo en la oficina), ni tampoco para comprarle un teléfono móvil a cada defensor (aunque la comunicación sea un factor importante para la seguridad seguramente no resultaría suficientemente efectivo si alguien intentara asesinar a un defensor). En este caso, la estrategia más relevante sería la de trabajar en red y generar respuestas políticas para confrontar directamente la amenaza (y si esto pareciera poco efectivo a corto plazo, tal vez la única forma de reducir el riesgo de forma significativa sea disminuir la exposición de los defensores, alejándolos por un tiempo - la capacidad de trasladarse a un lugar seguro es también una capacidad).

Las vulnerabilidades y las capacidades, al igual que algunas amenazas pueden variar según el sexo y la edad. Por lo tanto Es importante ajustar la información de las valoraciones de riesgo también a estas variables.

Valoración de vulnerabilidades y capacidades

Para poder diseñar la evaluación de las vulnerabilidades y capacidades de un grupo (o persona) en concreto, es necesario definir al grupo en cuestión (una comunidad, un colectivo, una ONG, individuos, etc.), la zona geográfica donde está ubicado y el espacio de tiempo (el perfil de vulnerabilidad cambia y evoluciona con el tiempo). Una vez hecho esto se procede a evaluar las vulnerabilidades y capacidades utilizando como guía la tabla 3 situado al final de este capítulo.

Toma nota: La evaluación de las vulnerabilidades y capacidades debe considerarse como una actividad siempre en marcha, basada en el análisis de la información obtenida para poder mantener una visión clara de una situación que está en constante evolución. Al evaluar las capacidades es importante establecer cuales son las capacidades reales actuales en vez de enumerar las potenciales y/o deseables.

Estrategias de afrontamiento y estrategias de respuesta

Los defensores y los grupos bajo amenaza suelen usar diferentes estrategias de afrontamiento para tratar con los riesgos a los que sospechan que deberán enfrentarse. Estas estrategias varían enormemente según su entorno (rural, urbano), el tipo de amenaza, los recursos sociales, económicos y jurídicos disponibles, etc.

La mayoría de las estrategias de afrontamiento pueden ser implementadas de forma inmediata y en respuesta a unos objetivos a corto plazo. Por lo tanto funcionarán más como tácticas que como estrategias de respuesta más elaborada. La mayoría de las estrategias de afrontamiento responden también a unas percepciones subjetivas de riesgo personal, y en algunas ocasiones podrían afectar al grupo, sobretodo si las estrategias utilizadas no tienen marcha atrás.

Las estrategias de afrontamiento están muy relacionadas con la severidad y el tipo de amenaza y con las capacidades y vulnerabilidades del grupo.

Cuando pensamos en la seguridad es necesario tener en cuenta tanto nuestras propias estrategias de afrontamiento como las de los demás. Es importante reforzar las estrategias efectivas, intentar limitar las que puedan afectar negativamente y procurar respetar las restantes (sobre todo las estrategias de afrontamiento vinculadas a creencias culturales o religiosas).

Algunas estrategias de afrontamiento:

  • Reforzar barreras protectoras, esconder objetos de valor.
  • Evitar comportamientos que pudieran ser cuestionados por otro actor, sobretodo si el control del territorio donde se está ubicado se encuentra en disputa militar.

- Esconderse en situaciones de alto riesgo ( incluyendo lugares de difícil acceso, como montañas o jungla), cambiar de casas, etc. A veces se esconden familias enteras y otras veces solo los defensores. El esconderse puede ser sólo durante la noche o podría alargarse durante varias semanas, y podría implicar un aislamiento total.

  • Buscar la protección militar o política de uno de los actores armados.
  • Suspender el trabajo, cerrar la oficina, evacuar. Desplazarse a otra región o salir al exilio.
  • Confiar en la "buena suerte" o recurrir a creencias "mágicas".
  • Ser más reservado, incluso con los compañeros, negar las amenazas, evitando hablar sobre ellas, beber en exceso, trabajar demasiado, comportamientos erráticos, etc.

Los defensores también tienen acceso a estrategias de respuesta elaborada. Éstas incluyen: realizar informes para sacar a luz un asunto concreto, presentar cargos, organizar manifestaciones, etc. En muchos casos estas estrategias no representan una estrategia a largo plazo, sino que responden a unas necesidades a corto plazo. En algunos casos las estrategias de respuesta pueden crear unos problemas de seguridad mayores que aquéllos que pretendían abordar inicialmente.

Al analizar las estrategias de afrontamiento y de respuesta, hay que tener en cuenta lo siguiente:

Sensibilidad: ¿Aportarán una respuesta rápida a las necesidades de seguridad individuales o de grupo?

Adaptabilidad: estas estrategias, ¿se adaptarán rápidamente a las nuevas circunstancias, una vez el peligro de ataque haya pasado? Un defensor puede disponer de varias opciones, como por ejemplo esconderse o irse a vivir a casa de otra gente por un tiempo. Estas estrategias podrían parecer débiles o inestables, pero suelen ser muy efectivas.

Sostenibilidad: estas estrategias, ¿servirán a largo plazo, a pesar de amenazas o de ataques no letales?

Efectividad: ¿Protegerán adecuadamente a las personas o al grupo en cuestión?

Reversibilidad: Si lus estrategias no funcionan o la situación cambia, ¿se podrán cambiar o volver atrás?

Tras valorar el riesgo, ¿qué podemos hacer con los resultados?

Una vez valorado el riesgo es necesario prestar atención a los resultados. Como es imposible medir la "cantidad" de riesgo al que uno se enfrenta, es necesario comprender y estimar cuál es el nivel de riesgo existente.

Los diferentes defensores y organizaciones pueden estimar diferentes grados de riesgo. Lo que resulta inaceptable para algunos defensores puede ser aceptable para otros, y lo mismo sucede con diferentes personas dentro de una misma organización. Más que debatir sobre lo que "habría que hacer" o sobre si se puede seguir adelante o no, es importante valorar los diferentes umbrales de riesgo de cada persona: Se trata de encontrar un límite aceptable para todos los miembros del grupo.

Dicho esto, existen diferentes formas de enfrentarse al riesgo:

  • Puedes aceptar el riesgo tal y como está ahora, porque te sientes capacitado para “vivir con él”;
  • Puedes reducir el riesgo, concentrándote en las amenazas, las vulnerabilidades y las capacidades;
  • Puedes compartir el riesgo, emprendiendo acciones conjuntas con otros defensores para que las amenazas dirigidas sólo a un defensor u organización sean menos efectivas;
  • Puedes decidir evitar el riesgo, cambiando o paralizando tus actividades o cambiando el planteamiento de trabajo para reducir las amenazas potenciales;
  • Puedes ignorar el riesgo, mirando hacia otro lado. Ni que decir tiene que ésta no es la mejor opción.

Hay que tener en cuenta que los niveles de riesgo suelen ser diferentes para cada una de las organizaciones e individuos implicados en un caso de derechos humanos, y que los agresores suelen atacar a los puntos más débiles, así que hay que prestar atención a estos diferentes niveles de riesgo y tomar medidas al efecto. Tomemos por ejemplo el caso de un campesino asesinado por sicarios de un terrateniente. Podría haber varias organizaciones e individuos involucrados en el caso, como por ejemplo un grupo de abogados de la capital cercana, un sindicato de campesinos y tres testigos (unos campesinos que viven en un pueblo cercano). Es imprescindible evaluar los diferentes niveles de riesgo de cada uno de estos actores para poder planificar debidamente la seguridad de cada uno de ellos.

Tabla 3: Información necesaria para evaluar las vulnerabilidades y las capacidades de un grupo

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Componentes geográficos, físicos y técnicos

COMPONENTES DE VULNERABILIDADES Y CAPACIDADES INFORMACIÓN NECESARIA PARA EVALUAR LAS VULNERABILIDADES O COMPONENTES

EXPOSICIÓN
La necesidad de cruzar o quedarse en zonas peligrosas para llevar a cabo actividades rutinarias u ocasionales, con actores amenazantes en esas zonas.

ESTRUCTURAS FÍSICAS
Las características de la vivienda (oficinas, casas, refugios); materiales de construcción, puertas, ventanas, armarios. Barreras protectoras. Alumbrado nocturno.

OFICINAS Y LUGARES ABIERTOS AL PÚBLICO
¿Están tus oficinas abiertas al público? ¿Existen áreas reservadas únicamente al personal? ¿Debes tratar con desconocidos que acuden a tus oficinas?

LUGARES DE ESCONDITE,RUTAS DE ESCAPE
¿Existe algún lugar para esconderse? ¿Son accesibles? (distancia física) y ¿para quién? (para personas específicas o para el grupo entero) ¿Podrías salir momentáneamente del lugar si fuera necesario?

ACCESO A LA ZONA
¿Con qué dificultades se pueden encontrar los visitantes de fuera (funcionarios del gobierno, ONGs, etc.) para acceder a la zona? (en el caso de un vecindario peligroso, por ejemplo) ¿Con qué dificultades de acceso se encuentran los actores que generan amenazas?

TRANSPORTE Y ALOJAMIENTO
¿Existe algún acceso a transporte seguro (público o privado) para los defensores? Estos transportes, ¿representan alguna ventaja o desventaja en particular? ¿Disponen los defensores de un alojamiento seguro durante sus desplazamientos?

COMUNICACIÓN
¿Hay sistemas de telecomunicaciones (radio, teléfono)? ¿Disponen los defensores de un buen acceso a éstos? ¿Funcionan correctamente en todo momento? ¿Podrían los actores amenazadores cortarlos antes de un posible ataque?

Componentes relacionados con el conflicto

VÍNCULOS CON LAS PARTES CONFLICTIVAS
¿Existe algún vínculo entre los defensores y las partes en conflicto (parientes, vienen de la misma zona, intereses comunes) que pudiera ser utilizado injustamente contra los defensores?

ACTIVIDADES DE LOS DEFENSORES QUE AFECTAN A UNA PARTE CONFLICTIVA
La labor de los defensores, ¿afecta de forma directa a los intereses de algún actor? (Como por ejemplo en el caso de la protección de recursos naturales valiosos, el derecho a la propiedad) ¿Trabajas en algún asunto delicado de cara a los actores con poder? (como por ejemplo de nuevo, el derecho a la propiedad de la tierra)

TRANSPORTE DE OBJETOS Y MERCANCÍAS E INFORMACIÓN ESCRITA
¿Poseen los defensores objetos o mercancías que puedan ser valiosos para los grupos armados, y que por lo tanto aumenten el riesgo de targeting o de robo? (Gasolina, ayuda humanitaria, pilas, manuales de salud, etc.) ¿Tienen los defensores que llevar consigo información escrita sensible o comprometedora?

CONOCIMIENTO SOBRE ZONAS DE COMBATE Y ZONAS MINADAS
¿Posees algún tipo de información sobre lo que sucede en las zonas de combate que pudiera causarte algún riesgo? ¿Y sobre posibles zonas seguras para contribuir a tu seguridad? ¿Tienes información confiable sobre las zonas minadas?

Componentes relacionados con el sistema jurídico y político

ACCESO A LAS AUTORIDADES Y A UN SISTEMA JURÍDICO PARA RECLAMAR SUS DERECHOS
¿Pueden los defensores iniciar un procedimiento legal para reclamar sus derechos? (Acceso a una representación legal, presencia física en juicios o reuniones, etc.) ¿Pueden los defensores obtener una asistencia apropiada de las autoridades de cara a su labor y sus necesidades de protección?

CAPACIDAD PARA OBTENER RESULTADOS DEL SISTEMA JURÍDICO Y DE LAS AUTORIDADES
¿Tienen los defensores derecho a reclamar sus derechos? ¿O están sujetos a leyes internas represivas? ¿Pueden adquirir suficiente poder/influencia para hacer que las autoridades tomen nota de sus reclamaciones?

REGISTRO, CAPACIDAD DE MANTENER LA CONTABILIDAD Y LOS CRITERIOS LEGALES
¿Se les niega a los defensores un registro legal o están éstos sujetos a largos retrasos? ¿Es tu organización capaz de mantener la contabilidad en orden según los requerimientos legales nacionales? ¿Empleáis programas informáticos pirateados?

Gestión de información

FUENTES Y PRECISIÓN DE LA INFORMACIÓN
¿Poseen los defensores fuentes de información fidedignas en las que basar sus acusaciones? ¿Publican los defensores información precisa y siguiendo métodos adecuados?

MANTENER, ENVIAR Y RECIBIR INFORMACIÓN
¿Pueden los defensores guardar información en un lugar seguro y de confianza? ¿Podría ser robada? ¿Está protegida de virus y piratas informáticos? ¿Puedes enviar y recibir información de forma segura?

SER TESTIGOS O POSEER INFORMACIÓN CLAVE
¿Son los defensores un testigo clave para presentar cargos contra un actor con poder? ¿Poseen los defensores información única y relevante sobre un caso o proceso específicos?

TENER UNA EXPLICACIÓN COHERENTE Y ACEPTABLE SOBRE LA LABOR Y SUS OBJETIVOS
¿Tienen los defensores una explicación clara, sostenible y coherente sobre su labor y objetivos? ¿Es esta explicación aceptable, o por lo menos tolerable, por parte de la mayoría o de todos los actores? (sobre todo los armados) ¿Están todos los miembros del grupo capacitados para proporcionar esa explicación cuando se les solicite? (en un retén o en una entrevista)

Componentes sociales y organizativos

EXISTENCIA DE UNA ESTRUCTURA DE GRUPO
¿Está el grupo organizado o estructurado de alguna forma? ¿Proporciona dicha estructura un grado aceptable de cohesión al grupo?

HABILIDAD DE TOMAR DECISIONES CONJUNTAS
¿Es la estructura del grupo un reflejo de intereses particulares o representa al grupo entero (incluyendo afiliados)? ¿Quién asume las principales decisiones y responsabilidades, una única persona o varias? ¿Se han creado sistemas de emergencia para la toma de decisiones y asunción de responsabilidades? ¿En qué grado es la toma de decisiones participativa? ¿La estructura del grupo permite: a) toma de decisiones conjuntas e implementación de éstas, b) debatir los temas en grupo, c) reuniones esporádicas e inefectivas, d) ninguna de las arriba mencionadas?

PLANES DE SEGURIDAD Y PROCEDIMIENTOS
¿Se han puesto en marcha normas y procedimientos de seguridad? ¿Existe un buen conocimiento y apropiación de los procedimientos de seguridad? ¿Se cumplen las normas de seguridad? (Para más detalles, véase Capítulo 8)

GESTIÓN DE LA SEGURIDAD FUERA DEL ÁMBITO LABORAL (FAMILIA Y TIEMPO LIBRE)
¿Como manejan los defensores su tiempo fuera del ámbito laboral (familia y tiempo libre)? El consumo de alcohol y drogas representan grandes vulnerabilidades. Las relaciones personales también pueden convertirse en vulnerabilidades (al igual que ventajas).

CONDICIONES LABORALES
¿Tiene todo el mundo un contrato laboral adecuado? ¿Se tiene acceso a fondos de emergencia? ¿Y a seguros? CONTRATACIÓN DE PERSONAL ¿Se sigue el procedimiento adecuado en la contratación de personal o miembros? ¿Se sigue un plan de seguridad apropiado con los voluntarios ocasionales (como los estudiantes, por ejemplo) o los visitantes de la organización?

TRABAJAR CON GENTE O CON ORGANIZACIONES CONJUNTAS
¿Se trabaja de cara al público? ¿Se conoce bien a la gente? ¿Se trabajas conjuntamente con alguna organización como intermediaria ante la gente?

CUIDAR DE LOS TESTIGOS O VÍCTIMAS CON LAS QUE TRABAJAMOS
¿Evaluamos los riesgos de las victimas y testigos, etc., cuando trabajamos en casos concretos? ¿Tomamos medidas de seguridad específicas cuando les vemos o cuando vienen a nuestra oficina? ¿Cómo reaccionamos si reciben amenazas?

VECINDARIO Y ENTORNO SOCIAL
¿Están los defensores bien integrados socialmente en el área local? ¿Algunos grupos sociales consideran la labor de los defensores como algo bueno o nocivo? ¿Están los defensores rodeados de gente presuntamente hostil? (vecinos que actúan de informadores, por ejemplo)

CAPACIDAD DE MOVILIZACIÓN
¿Pueden los defensores movilizar a la gente en actividades públicas?

Componentes psicológicos (grupo/individuos)

CAPACIDAD PARA MANEJAR EL ESTRÉS Y EL MIEDO
Las personas clave, o el grupo en conjunto, ¿confía en su propio trabajo? ¿Expresan los individuos sentimientos de unidad y de tarea común (tanto en palabras como en actos)? El nivel de estrés, ¿afecta en la comunicación y las relaciones interpersonales?

SENTIMIENTOS DE DESALIENTO O DE “SENTIRSE PERSEGUIDO”
¿Se expresan claramente (tanto en palabras como en actos) los sentimientos de desaliento o de pérdida de esperanza?

Recursos para el trabajo

HABILIDAD DE COMPRENDER EL CONTEXTO Y EL RIESGO DEL TRABAJO ¿Tienen los defensores acceso a una información precisa de su contexto de trabajo, de los actores involucrados y de sus intereses? ¿Son los defensores capaces de procesar esa información y valorar las amenazas, las vulnerabilidades y las capacidades?

CAPACIDAD PARA DEFINIR PLANES DE ACTUACIÓN
¿Pueden los defensores definir e implementar planes de acción? ¿Hay previos ejemplos de ello?

CAPACIDAD PARA OBTENER CONSEJO DE FUENTES BIEN INFORMADAS
¿Puede el grupo obtener consejo fiable? ¿De las fuentes apropiadas? ¿Puede el grupo decidir independientemente qué fuentes utilizar? ¿Se tiene acceso a organizaciones específicas o se posee un estatus que apoye las capacidades de protección?

PERSONAL Y CANTIDAD DE TRABAJO
¿Es el número de personas o trabajadores proporcional a la cantidad de trabajo existente? ¿Es posible organizar las visitas al terreno en equipos (de un mínimo de dos personas)?

RECURSOS FINANCIEROS
¿Se dispone de suficientes recursos financieros para la seguridad? ¿Se maneja el dinero de una forma segura?

CONOCIMIENTO DE IDIOMAS Y ZONAS
¿Se dominan los idiomas necesarios para trabajar en esta zona? ¿Se conoce bien la zona? (carreteras, pueblos, teléfonos públicos, centros de salud, etc.)

Acceso a contactos nacionales e internacionales y a los medios de comunicación

ACCESO A REDES NACIONALES E INTERNACIONALES
¿Tienen los defensores contactos nacionales e internacionales? ¿Con delegaciones, embajadas, otros gobiernos, etc. visitantes? ¿Con líderes de la comunidad, líderes religiosos, u otros personajes influyentes? ¿Se pueden emitir acciones urgentes a través de otros grupos?

ACCESO A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y CAPACIDAD PARA OBTENER RESULTADOS DE ÉSTOS
¿Tienen los defensores acceso a los medios de comunicación (nacional, internacional)? ¿Y a otros medios (medios independientes)? ¿Saben los defensores relacionarse con los medios de comunicación correctamente?

Una balanza para medir el riesgo.

Una balanza es también útil para entender el concepto de riesgo: es algo que podríamos llamar... un “riesgómetro”. Si ponemos dos costales con nuestras amenazas y vulnerabilidades en uno de los platillos de la balanza, y otro costal con nuestras capacidades en el otro platillo, veremos como nuestro riesgo aumenta o se reduce.

Fig. 1

Cuantas más vulnerabilidades y amenazas tengamos, más riesgo enfrentamos:

Fig. 2:

Cuantas más capacidades tengamos, menos riesgo enfrentaremos. Y para reducir el riesgo, también podemos reducir nuestras amenazas y vulnerabilidades, así como aumentar nuestras capacidades:

Fig. 3:

Pero, miremos lo que sucede si enfrentamos amenazas grandes o severas: No importa que intentemos aumentar nuestras capacidades en ese preciso momento: ¡la balanza mostrará un alto nivel de riesgo de todas maneras!

Fig. 4:

Capítulo 3: Conocimiento y evaluación de las amenazas

Objetivo

Obtener un conocimiento detallado de las amenazas y de cómo responder ante ellas

Evaluación de las amenazas: cómo entenderlas en profundidad.

La represión contra los defensores de los derechos humanos se basa sobretodo en la psicología. Las amenazas son una moneda común para hacer que los defensores se sientan vulnerables, ansiosos, confusos e impotentes. En última instancia, la represión también pretende resquebrajar las organizaciones y hacer que los defensores pierdan la confianza en sus dirigentes y compañeros. Por ello los defensores tienen que “hilar fino” para conseguir un manejo cuidadoso de las amenazas al tiempo que intentan mantener una adecuada sensación de seguridad en el trabajo diario. Este es también el principal objetivo de este capítulo.

En el Capítulo 2, definimos las amenazas como “la posibilidad de que alguien dañe la integridad física o moral o la propiedad de otra persona a través de una acción intencionada y a menudo violenta”. También hablamos sobre posibles amenazas (cuando un defensor cercano a tu trabajo es amenazado y sospechas que tu podrías ser el siguiente), y amenazas declaradas (recibir una amenaza de muerte, por ejemplo). Ahora estudiaremos cómo manejar las amenazas declaradas.

Una amenaza declarada es una declaración o el indicio de una intención de infligir daño, castigar o herir, normalmente con la intención de lograr algo. Los defensores de los derechos humanos reciben amenazas debido al impacto que tiene su trabajo, y la mayoría de las amenazas tienen como objetivo o bien paralizar lo que esté haciendo el defensor o bien forzarlo a que haga algo (u otra cosa).

Una amenaza siempre tiene un origen, es decir, la persona o grupo que se ha visto afectado por la labor del defensor y que articula la amenaza. La amenaza también tiene un objetivo que está vinculado al impacto de la labor del defensor, y una forma de expresión, es decir, cómo llega al defensor.

Las amenazas son complicadas. Podríamos afirmar con cierta ironía que las amenazas son "ecológicas", porque pretenden obtener el mayor resultado con la menor inversión de energía. Una persona que amenaza elige amenazar antes que entrar en acción – una mayor inversión de energía. ¿Por qué? Existen varias razones, y merece la pena enumerarlas:

  • La persona que amenaza tiene la capacidad de actuar pero le preocupa en cierto modo el coste político de actuar abiertamente contra un defensor de los derechos humanos. Las amenazas anónimas pueden producirse por la misma razón.
  • La persona que amenaza tiene una capacidad limitada de actuación y pretende lograr el mismo objetivo escondiendo su falta de capacidad tras una amenaza. Esta capacidad limitada podría ser sólo temporal debido a otras prioridades, o permanente, pero en ambos casos la situación podría cambiar y conducirle más adelante a llevar a cabo una actuación directa contra el defensor.

Una amenaza es una experiencia personal, y siempre produce un efecto. O, en otras palabras, las amenazas siempre afectan a la gente de una manera u otra. En una ocasión un defensor afirmaba que “las amenazas logran ejercer algún efecto, incluso el simple hecho de que estemos hablando sobre ellas”. De hecho, cualquier amenaza puede causar un doble impacto: emocionalmente y en términos de seguridad. Aquí nos concentraremos en la seguridad, pero no deberíamos olvidar el aspecto emocional de toda amenaza.

Sabemos que la amenaza suele estar relacionada con el impacto de nuestro trabajo. Por lo tanto, la amenaza representa un indicador de cómo el trabajo está afectando a otra persona. Vista bajo esta perspectiva una amenaza representa una fuente de información muy valiosa, y debería ser analizada cuidadosamente.

“Lanzar” una amenaza o “representar de hecho” una amenaza

Son muchas las razones por las que algunos individuos amenazan a los defensores de los derechos humanos, y sólo algunos tienen la intención o capacidad de llevar a cabo una acción violenta. Sin embargo, algunos individuos pueden suponer una seria amenaza sin ni tan siquiera llegar a articularla. Esta distinción entre lanzar y representar de hecho una amenaza es importante:

  • Algunas de las personas que lanzan una amenaza representan de hecho al final una amenaza;
  • Muchas de las personas que lanzan amenazas no representan una amenaza;
  • Algunas personas que nunca lanzan amenazas sí representan de hecho una amenaza.

Una amenaza solo será creíble si la persona que la lanza tiene la capacidad de actuar contra ti - la amenazadebe mostrar un mínimo nivel de fuerza o poseer un elemento amenazador pensado para provocar el miedo.

La persona que se esconde detrás de una amenaza puede demostrar su capacidad de actuación muy fácilmente, colocando por ejemplo una amenaza escrita en el interior de un coche cerrado, aunque lo hayas dejado aparcado tan sólo unos minutos, o llamándote justo en el momento en el que acabas de llegar a casa, haciéndote saber que estás siendo vigilando.

Pueden intentar asustarte añadiendo elementos simbólicos en las amenazas, enviándote por ejemplo una invitación a tu propio funeral o colocando un animal muerto en el portal de tu casa o sobre tu cama.

Muchas amenazas representan una combinación de las características mencionadas. Es importante poder distinguirlas, porque algunas de las personas que envían amenazas fingen disponer de la capacidad de actuación utilizando elementos simbólicos o que causan miedo.

Cualquier persona puede poner una amenaza pero no todas suponen una amenaza.

En fin de cuentas, lo que es necesario es saber si la amenaza se puede llevar a cabo. El enfoque será completamente diferente si llegas a la conclusión razonable de que no es probable, que si sospechas que la amenaza podría ser real.

Por ello los dos objetivos principales a la hora de evaluar una amenaza son:

  • Obtener toda la información posible de la razón y el origen de la amenaza (ambos estarán relacionados con el impacto de tu trabajo);
  • Alcanzar una conclusión racional sobre si la amenaza puede ser llevada a cabo o no.

Cinco pasos para evaluar una amenaza

1. Determinar los hechos que rodean la(s) amenaza(s). Es importante saber lo que ha ocurrido exactamente. Esto se puede saber mediante entrevistas o interrogando a las personas clave, y en ocasiones a través de informes relevantes.

2. Determinar si existe una pauta de amenazas a través del tiempo. Si se reciben varias amenazas sucesivas (como es el caso habitual) es importante examinar las pautas o patrones que puede haber, tales como los medios utilizados para amenazar, el momento en el que las amenazas aparecen, los símbolos, la información pasada por escrito o verbalmente, etc. No siempre es posible establecer dichos patrones, pero son importantes a la hora de realizar una buena evaluación de la amenaza.

3. Determinar el propósito de la amenaza. En vista de que la amenaza suele tener un claro propósito relacionado con el impacto del trabajo, es posible que siguiendo el hilo conductor de ese impacto se pueda establecer qué pretende conseguirse con la amenaza.

4. Determinar quien está detrás de la amenaza. (Para ello es necesario haber seguido previamente los tres primeros pasos.) Hay que intentar ser lo más específicos posible. Por ejemplo, puede sostenerse que es “el gobierno” quien está amenazando. Pero, teniendo en cuenta que todos los gobiernos son un actor complejo, sería conveniente descubrir qué parte del gobierno está tras las amenazas. Las “fuerzas de seguridad” o los “grupos guerrilleros” son también actores complejos. Hay que recordar que también una amenaza firmada puede ser falsa: ésta podría ser una buena táctica por parte de quien amenaza para evitar los costes políticos y lograr de todas formas el objetivo de provocar miedo a un defensor e intentar impedir que éstesiga con su trabajo.

5. Llegar a una conclusión racional sobre si la amenaza puede o no llevarse a cabo. La violencia es condicionante. Nunca se puede estar completamente seguros de si una amenaza se llevará – o no – a cabo. Los defensores no son “adivinos” y no pueden pretender saber qué va a ocurrir. Sin embargo, se puede llegar a una conclusión racional sobre si una amenaza en concreto podría llevarse a cabo. Puede que no se haya obtenido suficiente información sobre la amenaza a través de los cuatro pasos previos y por lo tanto no se consiga llegar a una conclusión. También puede llegarse a diferentes conclusiones sobre la definición de una amenaza “real”. En todo caso, hay que proceder basándose en el peor de los casos.

Por ejemplo: Un defensor de los derechos humanos ha recibido varias amenazas de muerte. El grupo analiza las amenazas y llega a dos conclusiones opuestas, ambas basadas en buenos razonamientos. Algunos opinan que la amenaza es completamente falsa, mientras que otros ven algunas señales preocupantes sobre su gravedad. Al final de la reunión, el grupo decide basarse en el peor de los casos, es decir considerar que la amenaza es viable, y tomar las medidas de seguridad necesarias.

Esta evaluación de amenaza pasa de unos hechos sólidos (paso numero1) a un razonamiento cada vez más especulativo: el segundo paso requiere ya una interpretación de los hechos, lo que nos lleva a los pasos 3, 4 y 5. Existen buenos motivos para seguir el orden de los pasos. Si pasáramos directamente del segundo al cuarto paso, por ejemplo, perderíamos la información más sólida proveniente de los pasos previos.

Mantenimiento y cierre de un caso de amenaza

Una amenaza genera alarma en un grupo de defensores, pero suele ser difícil mantener esta percepción de alarma hasta que ceda la amenaza. Teniendo en cuenta la constante presión externa a la que están sometidos los defensores por su labor, si la organización hiciera sonar las campanas de alarma demasiado a menudo el grupo podría perder interés y bajar la guardia.

Sólo debería activarse la alarma de un grupo cuando existieran evidencias inequívocas y debería destinarse a prevenir un posible ataque.. La alarma sirve entonces para motivar a los miembros del grupo a actuar, y exigir que se realicen una serie de actuaciones específicas. Para ser efectiva, una alarma debería sólo estimular la motivación a un nivel moderado: Uno demasiado bajo no activa la reacción de la gente y uno demasiado alto crea una sobrecarga emocional. Si cabe la posibilidad de que la amenaza se prolongue a través del tiempo, es primordial, una vez activada la alarma inicial, dar el necesario seguimiento a la amenaza y reforzar la confianza del grupo cuando sea necesario.

Para finalizar, si la amenaza no se materializa, es necesario proporcionar algún tipo de explicación del por qué, y el grupo debe ser informado cuando la amenaza disminuya o desaparezca por completo.

Un caso de amenaza puede cerrarse cuando se estime que el atacante potencial ya no supone una amenaza. Antes de cerrar un caso, y para asegurarse de estar en lo cierto, hay que comprobar primero si es posible explicar el por qué se puede cerrar de hecho el caso. También hay que preguntarse qué posibles circunstancias podrían empujar al individuo o actor responsable de las amenazas a repetirlas o a llevar a cabo un ataque directo.

Reacción a las amenazas en relación a la seguridad

  • Una amenaza puede ser considerada como un incidente de seguridad. Para más información sobre cómo responder a los incidentes de seguridad, véase Capítulo 4.
  • Tras la evaluación de unas amenazas declaradas podrías estimar que corres el riesgo de ser atacado. Véase Capítulo 5, sobre la prevención de ataques.

Capítulo 4: Incidentes de seguridad - definición y análysis

Objetivo:

Aprender cómo reconocer y responder a los incidentes de seguridad.

¿Qué es un incidente de seguridad?

Para simplificar, un incidente de seguridad podría definirse como cualquier hecho o evento que crees que podría afectar a tu seguridad personal o a la seguridad de tu organización.

Los incidentes de seguridad pueden consistir por ejemplo en ver el mismo vehículo sospechoso aparcado frente a tu oficina o tu casa durante varios días; que el teléfono suene por la noche y no conteste nadie, que alguien esté haciendo preguntas sobre ti en una ciudad o pueblo cercano, un hurto en tu casa, etc.

Pero no todo lo que detectas representa un incidente de seguridad. Por ello hay que registrarlo, tomando nota de ello, para luego analizarlo, si es posible con compañeros, y poder establecer si realmente podría afectar a tu seguridad. Llegados a este punto podrás reaccionar ante el incidente. La secuencia de eventos es la siguiente:

Detectas algo -> te das cuenta de que podría tratarse de un incidente de seguridad -> lo registras/lo compartes -> lo analizas -> estableces si se trata de un incidente de seguridad -> reaccionas según convenga.

Aunque el tiempo apremie, debes seguir igualmente esta secuencia, sólo que mucho más rápido de lo habitual para evitar retrasos (véase más abajo).

Cómo distinguir los incidentes de seguridad de las amenazas:

Si estás esperando un autobús y la persona de al lado te amenaza a causa de tu trabajo, esto – aparte de ser una amenaza – constituye un incidente de seguridad. Pero si descubres que un coche de policía está vigilando tu oficina desde el otro lado de la calle, o te roban el móvil, éstos son incidentes de seguridad, pero no necesariamente amenazas. Recuerda: las amenazas tienen un objetivo (véase Capítulo 2), y los incidentes simplemente ocurren.

Todas las amenazas son incidentes de seguridad, pero no todos los incidentes de seguridad son amenazas.

¿Por qué los incidentes de seguridad son tan importantes?

Los incidentes de seguridad son cruciales a la hora de manejar tu seguridad porque proporcionan una información vital sobre el impacto que tu labor está teniendo, y sobre la posible acción que podría planearse o realizarse en tu contra.Al mismo tiempo, este tipo de incidentes te permiten cambiar tu conducta o actividades y evitar lugares que podrían ser peligrosos, o más peligrosos de lo normal. Los incidentes de seguridad pueden, por lo tanto, considerarse como indicadores de la situación de seguridad. Si no detectaras estos cambios sería difícil reaccionar apropiadamente y a tiempo para mantenerte seguro.

Por ejemplo: tras detectar ciertos incidentes de seguridad podrías deducir que estás bajo vigilancia: Ahora ya puedes actuar sobre la vigilancia.

Los incidentes de seguridad representan “la unidad mínima” de las medidas de seguridad e indican la resistencia/presión contra tu labor. ¡No permitas que pasen desapercibidos!

¿Cuándo y cómo se detectan los incidentes de seguridad?

Dependerá de lo obvio que sean los incidentes. Si pudieran pasar fácilmente desapercibidos, la capacidad para detectarlos dependerá de la formación y experiencia en la seguridad y del nivel de concienciación sobre ellos.

A mayor concienciación y formación, menor será el número de incidentes que escaparán a tu atención.

A veces los incidentes de seguridad pasan inadvertidos o reparamos en ellos brevemente para luego dejarlos lado, o a veces reaccionamos exageradamente ante algo que percibimos como un incidente de seguridad.

¿Por qué un incidente de seguridad podría pasar desapercibido?

Un ejemplo: Un defensor experimenta un incidente de seguridad, pero la organización para la que trabaja no reacciona en absoluto. Esto podría ser debido a que…
  • el defensor no es consciente de que ha ocurrido un incidente de seguridad;
  • el defensor es consciente de ello pero lo descarta por su poca importancia;
  • el defensor no ha informado a la organización (o bien se olvidó, o no creyó que fuera necesario, o decidió no comentarlo porque ocurrió a causa de un error por su parte);
  • el defensor lo anotó en el registro de incidentes pero la organización, tras haber realizado una evaluación en conjunto del incidente, no considera necesario reaccionar.

¿Por qué a veces reaccionamos exageradamente a los incidentes de seguridad?

Por ejemplo:

Un/a colega podría explicar constantemente historias sobre incidentes de seguridad, pero al examinarlos detalladamente no parecen tener ningún fundamento ni ser merecedores de esta consideración. En este caso en realidad el incidente de seguridad es el hecho de que tu colega tenga un problema que hace que vea incidentes de seguridad inexistentes. Puede que tenga mucho miedo, o que esté estresado/a, y se le debería ofrecer ayuda para resolver el problema.

No olvidemos que es frecuente que los incidentes de seguridad pasen desapercibidos o sean descartados: ¡Tengamos cuidado con esto!

Cómo hacer frente a los incidentes de seguridad

Para manejar un posible incidente de seguridad se pueden seguir tres pasos básicos:

1. Registrarlo. Todo incidente de seguridad detectado por un defensor debe ser registrado, o bien en una simple libreta personal, o en una disponible para todo el grupo.

2. Analizarlo. Todos los incidentes de seguridad registrados deberían ser debidamente analizados, bien inmediatamente o bien regularmente. Es preferible analizarlos en equipo que individualmente porque así se minimiza el riesgo de pasar algo por alto. Se debería asignar a alguien la responsabilidad de que estos análisis se lleven a cabo. Se deben también tomar decisiones sobre si mantener o no la confidencialidad de ciertos incidentes (tales como amenazas, por ejemplo). ¿Es ético y razonable esconder información sobre una amenaza a tus colegas y a otra gente con la que trabajas? No existe una única regla aplicable a todas las situaciones, pero a menudo es preferible ser lo más transparente posible a la hora de compartir información y de manejar las preocupaciones, al igual que los miedos.

3. Reacciona. Los incidentes de seguridad ofrecen información sobre el impacto del trabajo, por lo que deberían generar:

  • Una reacción al propio incidente;
  • Retroalimentación, en términos de seguridad, al menos a tres niveles (de lo concreto a lo más general): sobre cómo realizamos nuestro trabajo en el día a día, sobre nuestros planes de trabajo, y sobre nuestras estrategias más amplias de trabajo.

Ejemplo de un incidente que proporciona retroalimentación sobre cómo trabajar más seguro en el día a día: Es la tercera vez que alguien de tu organización tiene problemas al pasar un control policial porque se suelen olvidar los documentos necesarios. Por lo tanto decides crear una lista que deberá ser consultada por todos los trabajadores antes de salir de la ciudad. También podrías decidir cambiar el recorrido de este tipo de viajes.

Ejemplo de un incidente que proporciona retroalimentación a nivel de planificación de seguridad: En el mismo control policial, eres retenido durante media hora y eres informado de que tu labor está mal vista. Te dejan caer algunas amenazas disimuladamente. Cuando te diriges al cuartel de policía exigiendo una explicación se repite la misma escena. Organizas una reunión del grupo para revisar tus planes de trabajo, porque parece evidente que es necesario realizar algunos cambios para poder proseguir con la labor. Acto seguido organizas una serie de reuniones con funcionarios del Ministerio de Interior, cambias algunos aspectos de tus planes y organizas reuniones semanales para ir supervisando la situación.

Ejemplo de un incidente que proporciona retroalimentación sobre las estrategias más amplias de seguridad: Al poco tiempo de entrar a trabajar como defensor en una nueva zona recibes amenazas de muerte y uno de tus colegas es agredido físicamente. No habías previsto este tipo de oposición a tu labor, ni tampoco lo pronosticaste en tu estrategia global. Por lo tanto, deberás cambiar tu estrategia para intentar generar un consentimiento local hacia tu labor e impedir más ataques y amenazas. Para ello, tal vez debas suspender tu labor por un tiempo, retirarte de la zona y reconsiderar todo el proyecto.

Reaccionar urgentemente a un incidente de seguridad

Existen muchos modos de responder inmediatamente a un incidente de seguridad. Los siguientes pasos han sido formulados en función a cuándo y cómo reaccionar desde el momento en el que se anuncia un incidente de seguridad, mientras está ocurriendo y una vez ha concluido.

Paso 1: Informar sobre el incidente.

  • ¿Qué ocurre/ha ocurrido? (intenta centrarte en los hechos compilados).
  • ¿Dónde y cuándo ocurrió?
  • ¿Quién está implicado? (en caso de que puedas determinarlo)
  • ¿La persona o propiedad ha sufrido algún tipo de daño o perjuicio?

Paso 2. Decide cuándo reaccionar. Hay tres posibilidades:

  • Una reacción inmediata es necesaria cuando hay que atender a personas heridas o frenar un ataque en marcha.
  • Una reacción rápida (en las próximas horas o incluso días) es necesaria cuando hay que prevenir que surjan nuevos posibles incidentes (el incidente en sí ya pasó).
  • Una acción de seguimiento (en varios días o semanas o incluso meses): Si la situación se ha estabilizado, tal vez no resulte necesaria una reacción ni inmediata ni rápida, sino de seguimiento. Por lo mismo, también cualquier incidente de seguridad que haya requerido una reacción inmediata o rápida deberá someterse a observación a través de una acción de seguimiento para poder conservar nuestro espacio de trabajo o revisar nuestro contexto de actuación.

Paso 3. Decide cómo reaccionar y cuáles son tus objetivos.

  • Si la reacción debe ser inmediata, los objetivos son claros: Atender a los heridos o frenar el ataque.
  • Si la reacción debe ser rápida, los objetivos deberán ser establecidos por la persona encargada o el equipo de crisis (o similar) y deberá centrarse en restaurar la seguridad necesaria para los afectados por el incidente.

Las acciones/reacciones posteriores se llevarán a cabo siguiendo los canales habituales de la organización en la toma de decisiones, con el objetivo de restaurar un entorno de trabajo seguro, así como de re-establecer los procedimientos organizativos internos y mejorar las reacciones posteriores ante los incidentes de seguridad.

Toda reacción debe también tener presente la seguridad y protección de otras personas, organizaciones o instituciones con las que mantengamos una relación laboradle trabajo (y se puedan ver afectados).

  • Establece tus objetivos antes de empezar a actuar. La inmediatez de la acción es importante, pero saber por qué llevas a cabo esa acción es más importante todavía. Al establecer de antemano qué pretendes lograr (objetivos), podrás decidir cómo quieres lograrlo (táctica a seguir).

Por ejemplo: Si un grupo de defensores descubren que uno de sus colegas no ha llegado a su destino en una ciudad según lo planeado, podrían iniciar una reacción llamando al hospital, a sus contactos de otras ONGs, a una Oficina de la ONU cercana y a la policía. Pero antes de iniciar estas llamadas, es muy importante determinar qué se pretende conseguir y qué se va a decir. En caso contrario, podrían generar una alarma innecesaria (imaginemos que el defensor se hubiera retrasado porque perdió el autobús y olvidó llamar a la oficina) o una reacción opuesta a la pretendida.

Capítulo 5: Prevenir y reaccionar a los ataques

Objetivo:

Ataques contra los defensores de los derechos humanos

Los ataques contra defensores son producto de al menos tres factores que interactúan entre sí:

* El individuo que lleva a cabo una acción violenta. Los ataques contra los defensores suelen ser el producto de procesos de pensamiento y de conductas que podemos descifrar para aprender de ellos, aunque sean ilegítimos.

* Antecedentes y factores desencadenantes que llevan al atacante a considerar la violencia como una opción. La mayoría de los individuos que atacan a los defensores consideran la acción de atacar como una forma de “lograr un objetivo” o de “resolver un problema”.

* Un contexto y circunstancias que facilitan la violencia, o sea, que permiten que se lleve a cabo o que no la detienen.

¿Quién representa, entonces, un peligro para los defensores?

Por lo general, cualquier individuo (o grupo) que piense que atacar a un defensor es una forma tentadora, aceptable, o potencialmente efectiva de lograr un objetivo puede ser considerado un atacante potencial. La amenaza aumenta si quien considera el ataque también posee, o puede desarrollar, la capacidad de atacar a un defensor.

Algunos ataques vienen precedidos por amenazas, y otros no. Sin embargo, a menudo los individuos que planean un ataque violento denotan sus intenciones en su conducta, puesto que necesitan averiguar el mejor momento para atacar, planear cómo alcanzar el blanco, y cómo escapar.

La amenaza de un ataque puede disminuir si...

  • surgen cambios en la capacidad potencial del atacante para organizar un ataque,
  • si cambia su actitud de cara a lo aceptable que es un ataque,
  • si aumentan las probabilidades que tiene de ser capturado/a y castigado/a.

Por lo tanto es fundamental detectar y analizar cualquier señal que indique un posible ataque. Esto requiere:

  • Determinar la posibilidad de que se lleve a cabo una amenaza (véase capítulo 3);
  • Identificar y analizar los incidentes de seguridad (véase capítulo 4).

Los incidentes de seguridad que denotan la vigilancia de los defensores o de su lugar de trabajo están dirigidos a obtener información. Esta información no siempre se recoge con la intención de ser utilizada en un ataque, pero es importante determinar esto. (véase Capítulo 4).

El objetivo de vigilar a los trabajadores o las oficinas es el de obtener información que pueda destinarse a varios fines como:

  • Establecer qué actividades se están llevando a cabo, cuándo y con/por quien;
  • Utilizar esa información más adelante para atacar a personas u organizaciones;
  • Obtener la información necesaria para llevar a cabo un ataque;
  • Recopilar información para hacer una acusación legal u otro tipo de coacción (sin violencia directa);
  • Intimidarnos o intimidar a colaboradores o a otras personas con las que trabajemos, o presionarnos para que dejemos de ver a esas personas o de hacer algo (“vigilancia demostrativa”).

Es importante recordar que la vigilancia suele ser necesaria para poder llevar a cabo un ataque, pero que no constituye por sí misma un ataque. Además, no todas las vigilancias implican un ataque posterior. Sin embargo, por otra parte, en algunas ocasiones un individuo puede improvisar un ataque cuando de repente ve una oportunidad para ello, aunque incluso en estos casoss suele haber un mínimo de preparación previa.

No hay mucha información disponible que pueda ayudarte a reconocer la fase de preparación de un ataque. La ausencia de estudios sobre este tema contrasta enormemente con el gran número de ataques contra defensores. Sin embargo, los estudios existentes aportan interesantes revelaciones .

Atacar a un defensor no es fácil y requiere disponer de recursos. La vigilancia es necesaria a la hora de establecer los movimientos de un individuo y el mejor momento para atacar. Dar en el blanco y escapar de forma efectiva y rápida es también primordial (sin embargo, si el entorno es altamente favorable para el atacante le resultará más sencillo llevar a cabo los ataques.)

Quien ataca a los defensores suele mostrar cierto grado de consistencia. La mayoría de los ataques van dirigidos a defensores muy implicados en temas que afectan a los atacantes. Es decir, los ataques no suelen ser casuales o sin objetivo, sino que responden a los intereses de los atacantes.

Los factores geográficos son importantes. Por lo general, los ataques a defensores en zonas rurales no se divulgan tanto y en consecuencia provocan menos reacciones en la aplicación de la ley y a nivel político que los de las zonas urbanas. Los ataques en zonas urbanas contra oficinas de ONGs o contra organizaciones destacadas generan una reacción mucho mayor.

Antes de atacar se deben tomar ciertas decisiones y optar por diferentes posibilidades. Los individuos que pretenden atacar a una organización de defensores deben decidir si atacar a los líderes o a los miembros de la base, o escoger entre un único golpe (contra una persona clave e importante lo que a su vez genera un mayor coste político) o una serie de ataques (que afecten a los miembros de la organización). Los pocos estudios realizados al respecto sugieren que suelen aplicarse ambas estrategias.

Establecer la probabilidad de un ataque

Para poder averiguar la probabilidad de que un ataque se lleve a cabo debemos analizar los factores relevantes. Para poder determinar cuáles son estos factores, debemos distinguir los diferentes tipos de ataques, es decir, los ataques directos (targeting), la delincuencia común y los ataques indirectos (estar en el lugar equivocado en el momento equivocado), , haciendo uso de los tres cuadros de las páginas siguientes.

Cuadro 1: Determinar el grado de amenaza de un ataque directo (targeting)

AP = atacantes potenciales

Factor: Capacidad de ataque
Probabilidad Baja: Los AP poseen una capacidad limitada para actuar en las zonas donde trabajamos
Probabilidad Media: Los AP poseen capacidad operacional cerca de las zonas donde trabajamos
Probabilidad Alta: Las zonas donde trabajamos están bajo control de los AP

Factor: Móvil financiero
Probabilidad Baja: Los AP no necesitan nuestro material o dinero para sus actividades
Probabilidad Media: Interés en nuestro material, dinero u otras prácticas de ganancia económica (el secuestro, por ej.)
Probabilidad Alta: Los AP tienen una necesidad manifiesta de material o dinero

Factor: Móvil político o militar
Probabilidad Baja: Ninguno – nuestro trabajo no tiene nada que ver con sus objetivos
Probabilidad Media: Interés parcial – nuestra labor limita sus objetivos políticos o militares
Probabilidad Alta: Nuestra labor obstaculiza claramente sus objetivos, beneficia a sus oponentes, etc.

Factor: Antecedentes de ataques previos
Probabilidad Baja: Ninguno o excepcional
Probabilidad Media: Casos ocasionales
Probabilidad Alta: Muchos casos previos

Factor: Actitudes o intenciones
Probabilidad Baja: Actitud favorable o indiferente
Probabilidad Media: Indiferente.Amenazas ocasionales.Avisos frecuentes.
Probabilidad Alta: Agresiva, con amenazas claras y vigentes

Factor: Capacidad de las fuerzas de seguridad de impedir ataques
Probabilidad Baja: Existente
Probabilidad Media: Baja
Probabilidad Alta: Ninguna, o las fuerzas de seguridad colaboran con los AP (o son los AP)

Factor: Nuestro grado de influencia política contra los AP
Probabilidad Baja: Buena
Probabilidad Media: Media o baja
Probabilidad Alta: Limitada (según las circunstancias) o ninguna.

Ejemplo de una evaluación del grado de probabilidad de un ataque directo (targeting):

Los AP controlan las zonas donde trabajamos, pero no existe ningún móvil económico para atacarnos. Nuestra labor sólo limita sus objetivos políticos y militares parcialmente, y no existen precedentes de ataques similares en la ciudad. Su actitud es indiferente, y es evidente que no quieren atraer ninguna atención nacional o internacional ni presión alguna atacándote.

En este caso consideraríamos el grado de probabilidad de ataque directo como bajo o medio.

Cuadro 2: Determinar el grado de probabilidad de un crimen por delincuencia común

C = criminal

Factor: Movilidad y ubicación de los C
Probabilidad Baja: Los C suelen permanecer en sus propias zonas, diferentes a nuestras zonas de trabajo
Probabilidad Media: Los C suelen acceder a otras zonas por la noche (u operan cerca de donde trabajamos)
Probabilidad Alta: Los C actúan en cualquier parte, tanto de día como de noche.

Factor: Agresividad de los C
Probabilidad Baja: Los C evitan enfrentamientos (cometen crímenes mayoritariamente donde no hay la presencia de defensores o testigos)
Probabilidad Media: Los C cometen crímenes en la calle (pero no en oficinas con personal)
Probabilidad Alta: Los C roban abiertamente en la calle y entran en los lugares cerrados

Factor: Acceso a/uso de armas
Probabilidad Baja: Desarmados, o uso de armas no letales
Probabilidad Media: Armas rudimentarias, inclusive machetes
Probabilidad Alta: Armas de fuego, a veces de gran capacidad

Factor: Tamaño y organización
Probabilidad Baja: Operan individualmente o en parejas
Probabilidad Media: 2-4 personas operan juntas
Probabilidad Alta: Operan en grupos

Factor: Respuesta y disuasión policial
Probabilidad Baja: Respuesta rápida, con capacidad de disuasión
Probabilidad Media: Respuesta lenta, poco éxito capturando criminales en acción
Probabilidad Alta: La policía no suele responder ni con la más mínima efectividad

Factor: Formación y profesionalidad de las policía
Probabilidad Baja: Bien formadas y profesionales (pueden tener falta de recursos
Probabilidad Media: Formación regular, salario bajo, recursos limitados
Probabilidad Alta: La policía es o inexistente o corrupta (colabora con los delincuentes)

Factor: Situación general de seguridad
Probabilidad Baja: La situación es segura o relativamente segura
Probabilidad Media: Falta de seguridad
Probabilidad Alta: No se observan los derechos, impunidad absoluta

Ejemplo de una evaluación del grado de probabilidad de crimen:

En esta ciudad, los criminales operan en varias zonas, en parejas o en pequeños grupos, a veces durante el día. Suelen ser agresivos y suelen llevar armas. La policía responde, pero lenta e ineficazmente, con formación poco profesional y con falta de recursos. Sin embargo, la jefatura de policía es muy disciplinada. Existe una falta general de seguridad, y si lo aplicamos a los barrios marginales de la ciudad, el grado de probabilidad de crimen está en su punto más álgido ya que todos los indicadores marcan un nivel elevado.

La probabilidad de un ataque criminal en el centro de una ciudad como ésta es de un grado alto a medio.

Cuadro 3: Determinar la posibilidad de un ataque indirecto

AP = atacantes potenciales

Factor: Nuestro conocimiento de las zonas en combate
Probabilidad Baja: Bueno
Probabilidad Media: Aproximado
Probabilidad Alta: Tenemos muy poco conocimiento sobre la ubicación de las zonas de combate

Factor: Proximidad a las zonas de combate
Probabilidad Baja: Nuestro trabajo está lejos de estas zonas
Probabilidad Media: Nuestro trabajo está cerca de estas zonas y ocasionalmente se accede a ellas
Probabilidad Alta: Nuestro trabajo se lleva a cabo en las zonas de combate

Factor: Movilidad de las zonas de combate
Probabilidad Baja: Las zonas de conflicto son estáticas o varían de forma lenta y verificable
Probabilidad Media: Varían bastante a menudo
Probabilidad Alta: Varían continuamente, lo que les hace impredecibles

Factor: Nuestro conocimiento de la ubicación de zonas minadas
Probabilidad Baja: Poseemos un buen conocimiento o no existen zonas minadas
Probabilidad Media: Conocimiento aproximado
Probabilidad Alta: Desconocidas

Factor: Proximidad de nuestro lugar de trabajo a las zonas minadas
Probabilidad Baja: El trabajo se lleva a cabo lejos de estas zonas o son inexistentes
Probabilidad Media: Trabajamos cerca de estas zonas.
Probabilidad Alta: Nuestro trabajo se lleva a cabo en áreas en que hay zonas minadas

Factor: Tácticas de combate y armas utilizadas
Probabilidad Baja: Discriminadas
Probabilidad Media: Discriminadas, con uso ocasional de artillería, emboscadas y francotiradores
Probabilidad Alta: Indiscriminadas: bombardeo, artillería pesada, ataques terroristas o ataques con bombas

Ejemplo de una evaluación de la probabilidad ataques indirectos:

En esta zona, estás familiarizado con las zonas de combate, que varían de forma lenta y previsible. Trabajas cerca de las zonas donde tienen lugar los enfrentamientos y ocasionalmente visitas o te quedas en las zonas de combate. No estás cerca de zonas minadas. Las tácticas de combate usadas son discriminadas y por lo tanto no suelen afectar a los civiles.

Trabajar en esta zona representa una probabilidad baja de un ataque indirecto.

Prevenir un posible ataque directo

Ahora ya sabemos que una amenaza puede disminuir si surgen cambios en la capacidad potencial del atacante para organizar un ataque, en su actitud de cara a lo aceptable que resulta un ataque o en las probabilidades que tiene de ser capturado y castigado.

Por lo tanto, para prevenir un ataque es necesario:

  • Persuadir a un atacante potencial de que un ataque conlleva costes y consecuencias inaceptables;
  • Hacer que un ataque sea menos factible de hecho.

Este planteamiento para prevenir ataques es paralelo al análisis del Capítulo 2, que señalaba que el riesgo depende de las vulnerabilidades y capacidades del defensor. También sostenía que para poder protegerse y poder reducir el riesgo, es necesario actuar contra la amenaza, reducir vulnerabilidades y ampliar capacidades.

Cuadro 4: Prevenir un ataque directo: resultados esperables de las actuaciones de protección

Prevenir un ataque directo - resultados esperables de las actuaciones de protección

1. Cambios en el comportamiento del atacante: disuadir a los atacantes mediente el incremento el coste potencial de un ataque. Confrontar y reducir las amenazas (actuando directamente contra el origen de la amenaza, o contra cualquier acción desde ese origen)

2. Cambios en el cumplimiento de la Declaración de la ONU sobre los defensores por parte de las autoridades responsables : disuadir a los atacantes aumentando la probabilidad de actuación por parte de las autoridades para proteger a los defensores o castigar a los autores de un ataque. Confrontar y reducir las amenazas (actuando directamente contra el origen de la amenaza, o contra cualquier acción desde ese origen)

3. Reducir la posibilidad de ataque: Reducir la exposición del defensor, mejorar su entorno de trabajo, manejar el estrés y el miedo adecuadamente, desarrollar planes de seguridad, etc. Reducir vulnerabilidades, aumentar capacidades

Cuando se es objeto de una amenaza y se quiere reducir el riesgo asociado a ésta, es importante actuar – no sólo contra la propia amenaza, sino que también sobre las vulnerabilidades y capacidades más cercanamente vinculadas a la amenaza. Cuando estamos sometidos a grandes presiones y queremos actuar con la mayor rapidez, a menudo actuamos sobre las vulnerabilidades de fácil solución o las más accesibles, en vez de hacerlo sobre las más relevantes para la amenaza en cuestión.

Ten Cuidado: Si el riesgo de ataque es elevado (es decir, si la amenaza es inminente, y tienes varias vulnerabilidades y pocas capacidades), no tiene sentido centrarse en las vulnerabilidades o capacidades para reducir el riesgo, porque cambiarlas requiere tiempo. Si el riesgo es muy elevado (cuando un ataque directo y severo es inminente) tan sólo es posible evitarlo de tres modos:

1. Confrontando la amenaza con inmediatez y efectividad, si se sabe que puedes lograr un resultado inmediato y específico que prevendrá el ataque. (Normalmente es muy difícil estar seguro de que se obtendrá un resultado inmediato y efectivo, porque las reacciones requieren su tiempo, y el tiempo es muy valioso en estos casos).

2. Procurar no exponerse en absoluto(por ejemplo, escondiéndose o abandonando la zona temporalmente ).

3. Otra opción sería la de solicitar una protección armada, asumiendo que haya una disponible (inmediata), y que esto podría disuadir al presunto atacante y no incrementa la situación de peligro del defensor a medio o largo plazo (en la práctica, es muy difícil que se cumplan estos tres requerimientos en la protección armada). En ocasiones, tras una presión nacional o internacional, el Gobierno decide ofrecer escoltas armados al defensor; en estos casos, el aceptar o rechazar la escolta podría determinar el grado de responsabilidad estatal en la seguridad de los defensores, pero aunque el defensor no acepte los escoltas armados un Gobierno no puede bajo ningún concepto declararse exento de sus obligaciones. Las empresas privadas de seguridad pueden representar un mayor riesgo si están vinculadas informalmente a las fuerzas de Estado (véase Capítulo 9). En lo referente a la posesión de armas por parte de los defensores debemos señalar que éstas suelen resultar inefectivas en un ataque organizado, y además pueden colocar a los defensores en una situación de vulnerabilidad puesto que el Gobierno podría utilizarlo como justificación para atacarles bajo pretexto de lucha antiterrorista o insurgencia.

Resulta mucho más fácil manejar las situaciones de amenaza que pueden conducir a un ataque cuando otros actores relevantes se implican y trabajan conjuntamente, por ejemplo, con un sistema judicial operativo; redes de apoyo (nacionales e internacionales) que puedan presionar a las autoridades responsables, ; redes sociales (dentro de las organizaciones o entre ellas), redes personales y familiares, ONU/fuerzas internacionales de pacificación, etc.

Vigilancia y contra-vigilancia

La contra-vigilancia puede ayudarte a determinar si estás sometido a vigilancia. Es difícil descubrir si tus sistemas de comunicación han sido interceptados, y por esta razón deberías presumir siempre que sí lo están . Sin embargo, es posible determinar si alguien vigila tus oficinas y tus movimientos.

¿Quién podría estar vigilándote?

Personas que suelen estar ubicadas en tu zona, como conserjes o porteros de edificios, vendedores que trabajan cerca de la entrada del edificio, gente en vehículos cercanos, visitas, etc., podrían estar vigilando tus movimientos. Hay personas que espían por dinero, o porque les presionan para que lo hagan; por sus inclinaciones, o debido a la combinación de estos factores. Los responsables de la vigilancia pueden también colocar colaboradores o miembros de su organización en tu zona.

También puedes ser vigilado desde una cierta distancia. Normalmente son miembros de una organización que suelen practicar la táctica de intentar vigilar sin ser vistos. Esto requiere mantener una cierta distancia, alternarse con otras personas por turnos y observarte desde diferentes lugares, utilizando diferentes vehículos, etc.

¿Cómo averiguar si estás bajo vigilancia?

Puedes averiguar si estás bajo vigilancia observando a aquéllos que podrían estar vigilándote, y adoptando las siguientes normas (sin, evidentemente, caer en la paranoia):

  • Si sospechas que alguien podría estar vigilándote, deberías prestar atención a la actividad de la gente de tu zona y a los cambios en su conducta como, por ejemplo, alguien que empieza a hacer preguntas sobre tus actividades. Recuerda que pueden ser tanto hombres como mujeres, al igual que ancianos o gente muy joven.
  • Si sospechas que te están siguiendo, podrías poner en marcha una medida de contra-vigilancia que implique a una tercera persona de confianza, desconocida para aquéllos que podrían estar vigilándote. La tercera persona podría observar, por adelantado y desde una buena distancia, los movimientos que se producen cuando llegas, te vas o te diriges a algún lugar. La persona que te esté vigilando probablemente lo realice desde un lugar desde donde te pueda localizar fácilmente, incluyendo tu casa, la oficina y los lugares donde sueles trabajar.

Por ejemplo: Antes de llegar a casa podrías pedirle a un miembro de tu familia o a un vecino de confianza que tome una posición cercana (por ej. cambiando una rueda del coche), para comprobar si alguien está a la espera de tu llegada. Podrías hacer lo mismo cuando salgas de la oficina a pie. Si utilizas un vehículo privado, deberás dejar que salga otro coche después del tuyo para darle tiempo al presunto observador a que se aproxime.

La ventaja de la contra-vigilancia es que, al menos inicialmente, la persona que te observa no es consciente de que está siendo vigilada. Por lo tanto deberías dejar claro a toda persona implicada en la contravigilancia que no es recomendable enfrentarse a la persona que te está observando. De esta forma sabrían que eres consciente de sus actividades, y esto podría desencadenar una reacción violenta. Es importante ser extremadamente precavido y mantener una distancia cuando sospeches que alguien te está vigilando. Una vez detectada la vigilancia, puedes poner en marcha la acción recomendada en este manual (véase Capítulo 9).

La mayoría de nuestros consejos sobre la contra-vigilancia hacen referencia de forma casi exclusiva a las zonas urbanas y semi-urbanas. En las zonas rurales la situación es muy diferente, porque los defensores y las comunidades que viven en estas zonas están más acostumbrados a detectar la presencia de extraños. Por lo tanto la persona que quiera vigilarte en una zona rural tendrá más dificultades para aproximarse a los habitantes - a no ser que la población local sea muy hostil a tu labor.

Nota: Existen situaciones en las que podría resultarte ventajoso relacionarte con las fuerzas de seguridad que te controlan

  • a veces la vigilancia no es tan secreta, y se exterioriza con el objetivo de intimidar. En algunas ocasiones los defensores establecen relaciones con personas de las fuerzas de seguridad para que les avisen cuando se planee vigilarles o incluso llevar a cabo una acción contra ellos.

Cuándo comprobar si estás siendo vigilado.

Es recomendable comprobar si estás sometido a vigilancia cuando tengas alguna razón para sospecharlo – por ejemplo, por incidentes de seguridad que podrían estar relacionados con la vigilancia. Si tu labor de derechos humanos conlleva un cierto riesgo, es aconsejable organizar de vez en cuando una simple acción de contra-vigilancia, por si acaso.

También debes pensar en el riesgo que representas para los demás cuando estás siendo vigilado – puede suponer un mayor riesgo para un testigo o un familiar de una víctima que visites que para ti mismo. Piensa sobre dónde sería más seguro verles. Tal vez necesites avisarles de que tus movimientos están siendo vigilados.

Reaccionar a los ataques

No existe una única norma aplicable a todos los ataques contra defensores. Los ataques también son incidentes de seguridad, y encontrarás las pautas de cómo reaccionar a los incidentes de seguridad en el Capítulo 4.

En todo tipo de ataque hay dos puntos primordiales a recordar:

  • Piensa siempre en la seguridad – tanto durante el ataque como después. (Si estás siendo atacado y tienes dos posibles alternativas, ¡opta por la más segura!)
  • Tras un ataque, deberás recuperarte física y psicológicamente, actuar para solventar la situación, e intentar restaurar un entorno de trabajo seguro para ti y tu organización. Es importante que retengas la mayor información posible sobre el ataque: Qué ocurrió, quién/cuántas personas estaban implicadas, número de matrícula de los vehículos, descripciones, etc. Todo esto podría resultar útil para documentar el caso, y debería ser anotado cuanto antes. Conserva copias de todos los documentos que presentes a las autoridades para documentar el caso.

Capítulo 6: Preparación de una estrategia y un plan de seguridad

Ojetivo

Los defensores de los derechos humanos que trabajan en entornos hostiles

Son muchos los motivos por los que los defensores deben trabajar muy a menudo en entornos hostiles. La mayoría de los casos son debidos al posible enfrentamiento que suscita su labor contra actores poderosos que violan las normas internacionales de los derechos humanos, ya sean autoridades gubernamentales o estatales, fuerzas de seguridad, grupos armados de oposición o bandas armadas privadas. Estos actores pueden tomar todo tipo de represalias para intentar que los defensores cesen en su labor, desde una represión sutil con ataques contra la libertad de expresión hasta amenazas declaradas y ataques directos. El grado de tolerancia del actor puede depender de la labor del defensor- algunas actividades podrían considerarse como aceptables, otras no.

Llegados a este punto deberíamos realizar dos reflexiones importantes: En muchos casos, sólo son hostiles al defensor ciertos componentes integrantes de los actores complejos. Por ejemplo, algunos de los componentes integrantes de un gobierno pueden estar relativamente preocupados en la protección de los defensores, mientras que otros componentes quieren atacarlos. Los defensores pueden también experimentar una mayor hostilidad durante momentos de agitación política, tales como las elecciones u otros eventos políticos.

El espacio socio-político de actuación de los defensores

El presente manual está dirigido a la protección y seguridad de los defensores de los derechos humanos que trabajan en entornos laborales hostiles y en medidas para mejorar dicha seguridad. Existen también otras acciones a nivel socio-político que pueden ser aplicadas para mejorar el respeto a los derechos humanos y el entorno de los defensores de los derechos humanos. Las campañas y actividades de promoción de los defensores suelen estar encaminadas a asegurar una aceptación más amplia de los derechos humanos en la sociedad y obtener acciones más efectivas por parte de las autoridades para asegurar la protección de los derechos humanos. Si bien no solemos relacionar este tipo de actividades con la seguridad, cuando éstas son efectivas pueden causar un impacto positivo en la protección del espacio socio-político de actuación de los defensores.

Este espacio socio-político de actuación podría definirse como la variedad de posibles acciones que puede realizar el defensor exponiéndose a un riesgo personal aceptable. En otras palabras, el defensor contempla “una amplia variedad de posibles acciones políticas y asocia cada acción a un coste específico o a un conjunto de consecuencias”. El defensor considera alguna de estas consecuencias “aceptables y otras inaceptables, definiendo así los límites de un espacio político específico” .

Por ejemplo, un grupo de defensores podría estar defendiendo un caso sobre derechos humanos cuando uno de los miembros recibe una amenaza de muerte. Si consideran que tienen suficiente espacio socio-político, tal vez opten por hacer pública la amenaza, y continuar más tarde con el caso. Pero si consideran que su espacio político es limitado, quizá decidan que la divulgación de la amenaza representa unos costes inaceptables. Tal vez incluso opten por dejar el caso por un tiempo y mejorar entretanto sus capacidades de seguridad.

La noción del riesgo “aceptable” puede cambiar con el tiempo y varía enormemente para los diferentes individuos u organizaciones. Para algunos, el riesgo más insoportable sería el de la tortura o la muerte de un familiar. Algunos defensores opinan que el encarcelamiento es un riesgo aceptable, siempre y cuando contribuya a lograr los objetivos. Otros alcanzan el límite cuando reciben la primera amenaza.

Este espacio político de actuación, no sólo viene definido de forma subjetiva por los defensores, sino que además es muy sensible a los cambios del entorno político nacional que le rodea. Por lo tanto debemos considerarlo como un espacio relativo y cambiante.

La seguridad y el espacio de actuación del defensor

Podemos resumir todas las estrategias de seguridad en unas pocos palabras: expandir el espacio de actuación y mantenerlo así. Si hablamos en términos estrictos de seguridad, el espacio de trabajo del defensor requiere por lo menos un grado mínimo de tolerancia por parte de los actores principales de la zona – especialmente por parte de las autoridades políticas y militares y de los grupos armados a quienes pudiera afectar la labor de los defensores y que podrían actuar en su contra.

Esta tolerancia puede ser explícita, como un permiso formal de las autoridades, o implícito, como por ejemplo en el caso de los grupos armados. La tolerancia será más alta si el actor ve que la labor del defensor le puede aportar algún beneficio, y será más baja si el actor detecta costes relacionados con la labor del defensor. En este caso, su grado de tolerancia dependerá de los costes políticos que representará atacar a los defensores. Todo esto es relevantes sobre todo en los conflictos armados donde los defensores se enfrentan a más de un actor armado:un actor parte en el conflicto podría considerar la labor de los defensores ventajosa para su oponente. La aceptación manifiesta de un actor podría por lo tanto motivar la hostilidad de su oponente.

El espacio de actuación de los defensores puede representarse en dos ejes:

  • un eje representa el grado de tolerancia o aceptación del actor hacia la labor del defensor, basándose en el impacto que pueda causar dicha labor a los objetivos o intereses estratégicos del actor (el continuo “tolerancia-aceptación”)
  • otro eje representa en qué medida se puede disuadir los ataques basándose en los costes políticos de un ataque, y que aumenta acorde con la probabilidad de disuadir al actor con argumentos racionales/morales o incluso con las ventajas políticas que obtienen al no atacar ni violar los derechos humanos (el continuo “disuasión-persuasión”).

Con el tiempo se puede lograr una expansión del espacio de actuación. Para conseguir, por medio de una estrategia de persuasión, la aceptación de la labor del defensor, es necesario tener en cuenta las necesidades de la población, la imagen, procedimientos e la integración del defensor, etc. Pero en las zonas de conflicto armado el espacio suele limitarse únicamente a la tolerancia de los actores armados, que vendrá parcialmente determinada por los costes que supone atacar a los defensores (disuasión).

Expandir el espacio de actuación mediante el aumento de la tolerancia-aceptación.

La labor de los defensores podría afectar a los objetivos o intereses estratégicos de alguien que no está muy interesado en los derechos humanos, lo que causaría un entorno hostil para los defensores. Para ganar la aceptación, o por lo menos la tolerancia hacia la labor de los defensores, de tu labor es importante reducir la confrontación en lo posible. Algunas sugerencias sobre cómo hacerlo:

  • Proveer información y formación sobre la naturaleza y legitimidad del trabajo de los defensores. Los funcionarios gubernamentales y otros actores podrían estar más inclinados a cooperar si conocieran y comprendieran el trabajo y las razones por las que se lleva a cabo. No basta con mantener informados a los altos cargos, porque el trabajo diario de los defensores suele abar