En el año 2006, Europa y Asia Central fue marcada por una tendencia muy fuerte hacia la restricción de las libertades de expresión y asociación y hacia hacer la vida lo más dificil posible a los/as defensores/as de derechos humanos. Los/las defensores/as de derechos humanos son particularmente vulnerables a la agresión cuando ellos/as subrayan la ausencia de democracia, el abuso de poder, la corrupción o el uso de la tortura.